Por JOSÉ Vargas Oblitas
Sean las primeras líneas nuestro emotivo mensaje a la generación
actual de “Independientes de corazón”, que en la significación del
tiempo, constituyen hoy el relevo de “las glorias de antaño”.
Semblanza: Luis Eduardo Podestá, es un consagrado periodista,
ex presidente de la Federación de Periodistas del Perú, servidor
–iniciado muy joven- de los más importantes diarios de Arequipa su
ciudad natal y hoy radicado en la capital de la república. LEP, es el
personaje trascendente que luego de su cita emblemática vive hoy
el “reposo del guerrero”. Más allá, en el histórico año de 1950,
integró el Comité de Huelga de la “I”. En este homenaje a su
recordada trayectoria, reproducimos un breve resumen con los
hechos que protagonizo, antes y después, junto al osado grupo que
desencadenaron una revolución, la “Revolución del 50 de Arequipa”;
y, a través del cautivante estilo de su relato: de su reconocida
pluma. Las siguientes notas son tomadas del libro: “La Revolución
del 50”, editado por la Municipalidad de Arequipa, siendo alcalde
Fernando Ramírez Alfaro, con notas de Víctor Andrés Belaunde y
Enrique Chirinos Soto.
Entrecomillados que TRASCIENDEN
EL COLEGIO QUE CONCURRIÓ A SU CITA CON LA HISTORIA
“Ni aquella mañana del 12 de junio de 1950, ni los días y
semanas anteriores supimos que la historia nos había dado una cita.
Y nosotros no debíamos ni podíamos faltar… Nadie sabe nunca si va
a ser convocado por ella, si su llamado será percibido y atendido, ni
en qué medida nuestros actos pueden merecer un lugar en sus
páginas. Nosotros, los que vivimos esa época, concurrimos a la
cita”.
“Ocho de la mañana del 12 de junio de 1950. Había llegado la hora
cero del día D como dirían algunos protagonistas de aquel gesto de
rebeldía estudiantil frente al abuso, la prepotencia y el
autoritarismo, en la búsqueda del respeto a la razón, a la justicia y
el bienestar común”.
Hasta entonces, pocos éramos los que sabíamos cómo se inició,
porqué se inició pero, por supuesto, desconocíamos cuáles iban a
ser sus sangrientas e imprevistas derivaciones”. Algo que nosotros
no habíamos calculado para nada”. Pero los caminos de la historia
son inescrutables, impredecibles. No se manejan a voluntad. Cruzan
por ellos hechos y personajes con o sin poder que los moldean para
ingresarlos en la posteridad. Para bien o para mal”.
“Soleada mañana de un junio particularmente frío, el sol aún no
calentaba a aquellos 2,000 estudiantes de secundaria que con sus
impecables característicos uniformes pardo “caqui independencia”
lo llamábamos no solo nosotros sino los padres de familia, los
fabricantes y los vendedores de la tela, se formaron en los
pasadizos y la pista del pabellón Sur para rendir, como todos los
principios de semana, los honores a la bandera y a los símbolos
patrios.
Eran los tiempos en que cada colegio tenía su propio uniforme. Los
“alfeñiques” de la I -nos llamaban así por el color del uniforme,
similar al de unos dulces muy populares de azúcar y canela
anudados en una forma muy singular- nos distinguíamos por ese
uniforme de paño que en invierno nos servía como abrigo hasta en
la noche y que en verano resultaba una ropa excesiva bajo el sol.
Pero en todo momento nos enorgullecía. Era el distintivo de un
colegio nacional fundado por Simón Bolívar el 15 de julio de 1827,
en los tiempos finales de la guerra libertadora. Era el colegio
masculino por excelencia del cual se hablaba con cariño y respeto.
Todos en Arequipa y quizá en todo el sur del Perú, podrían decir sin
faltar a la verdad que tenían a alguien, aunque fuera un pariente
lejano, en las aulas de la I. De allí salieron campeones de todos los
deportes y protagonistas de no pocas grescas al final de los
encuentros librados en el estadio Melgar y en otros escenarios. Era
un colegio histórico, donde se formaron prohombres de la patria
grande y profesionales famosos de la patria chica y cuyas aulas se
vaciaron cuando la Guerra del Pacífico, llamó a sus estudiantes al
campo de batalla. Por todo ello, quienes lucíamos el uniforme caqui
independencia, nos sentíamos orgullosos de llevarlo”.
Promoción 1953
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