jueves, 18 de junio de 2020

CUENTO JORGE TIMANA AQUINO PROMO 82




UN ASESINO AL DESCUBIERTO

Jorge Martín Timaná Aquino

-              Tú te fuiste a Chiguata con mi papá, mi mamá y mi hermana Olga, dijo Rubén.
-              No, estas equivocado, estas confundiéndome con otra persona, replicó Ricardo García.
-              ¡Tú ibas a la casa y a la tienda de mis papás y el día lunes en la mañana nos recogiste de la casa y te fuiste con ellos a Chiguata a comprar una camioneta y mi hermana Olga los acompañó, yo no quise ir, después ya no regresaron! gritó Rubén casi llorando.

La seguridad y vehemencia de lo afirmado por aquel niño no pudo ser replicado por Ricardo García, quien siempre se había mostrado sereno ante el interrogatorio policial. Su declaración se había limitado a señalar que conocía a los señores Herrera desde años atrás, que eran muy buenos amigos y no conocía personalmente a los hijos de éstos, pero sabía de ellos por comentarios de los señores Herrera.

Los esposos Herrera y su hija Olga se encontraban desaparecidos desde hacía una semana. La única pista para encontrarlos era lo contado por el hijo menor de ellos, de doce años de edad, de nombre Rubén, quien declaró que el día lunes un amigo de sus padres de nombre Ricardo García los recogió en su taxi de su casa para después dirigirse a su negocio informal de ferretería que tenían en la avenida Vidaurrazaga, acompañándolos su hermana Olga, quien contaba con veinte años de edad.

Agregó que sus padres estaban emocionados con comprar a un precio de oferta una camioneta ofrecida supuestamente por comerciantes de la ciudad de Puno, que a la diez de la mañana aproximadamente estarían esperándolos en el distrito de Chiguata. Y que solo sus padres iban a viajar a Chiguata con el tal Ricardo García, pero estaban tan emocionados con la compra de la camioneta que, la noche anterior al día de su desaparición, decidieron llevarlos a Olga y a él para regresar toda la familia en la nueva camioneta. Él también subió al taxi en la mañana, pero notó cierta molestia en el taxista cuando se enteró que tendría dos acompañantes más. Y aprovecho que su papá le pidió al taxista dirigirse primero a su ferretería para recoger un dinero, para allí decirle que él se quedaría en el negocio pues se iba a sentir aburrido de viajar tan lejos, a lo que su papá accedió, aunque de mala gana.

El policía de secuestros se dirigió con voz grave y casi gritando hacia Ricardo García: Ahora cuéntanos, ¿qué hiciste con la familia Herrera? ¿Vas a seguir negando que se fueron contigo el día de su desaparición? Ha pasado casi una semana y nadie ha pedido rescate por ellos, entonces deben estar muertos. Ya son las diez de la noche, estoy cansado, habla con el abogado de oficio y seguramente te explicará los beneficios que obtendrás si confiesas lo que pasó con los Herrera. Espero que mañana confieses lo sucedido, sino ya emplearemos otros métodos para sacarte la verdad.

No consta en los documentos oficiales del caso si aconsejado por su abogado, miedo a los otros métodos que supuestamente se podrían emplear contra él por parte de la policía o simplemente por remordimiento de su conciencia, Ricardo García confesó.

Los maté a pedradas a los tres. Cuando llegamos a Chiguata los llevé a una zona boscosa, en el lugar no había nadie mas que nosotros, estacioné mi carro, bajamos todos y aprovechando que era también una zona pedregosa cogí piedras grandes y se las tiré. Como eran piedras grandes de cada pedrada que les daba caían al suelo y no podían pararse por el dolor y los seguí apedreando hasta que murieron. La que si se defendió fue la chica, casi logra atacarme, pero la piedra que le tiré le dio en el estomago y quedo sin aire, allí aproveche para tirarle una piedra en la cabeza y se quedó quieta. Me asegure que estuvieran muertos, no respiraban. Los cuerpos están ocultos entre el follaje de los arboles de esa zona. Encontré en la cartera de la hija de Herrera los treinta mil dólares con los que pensaba comprar la camioneta, ya los gasté en pagar deudas que tenía, tengo familia que mantener, una esposa y dos hijas de cinco y siete años de edad.

¿Cómo les fue con el casito? Preguntó con cierta ironía el Jefe de Criminalística.
¿Casito? Fuimos a Chiguata con ese miserable, encontramos los cuerpos de los Herrera y de su hija, pero estaban en una zona bastante accidentada, sudamos la gota gorda para sacarlos del lugar donde estaban, no me parece creíble que él solo haya podido matar a los tres y trasladarlos al lugar donde los hemos encontrado, eran personas de buena talla y corpulentas, es difícil que haya podido atacar a pedradas a los tres al mismo tiempo sin que pudieran defenderse, para mi tuvo un cómplice. Fue la respuesta del policía encargado de la investigación. ¿Y qué dice el fiscal?
El fiscal ya nos dijo que no hay forma que le rebajen la pena de cárcel a ese miserable, no dijo la verdad desde un primer momento, así que su confesión posterior no le sirve ya que fue el hijo de los Herrera quien con su declaración nos dio la pista para detenerlo y lo puso en evidencia cuando los confrontamos. Ah, me olvidaba un dato más señor, el biólogo forense Juan Santos opina que la señorita Olga no murió en el mismo momento que sus padres, ello porque los insectos o fauna cadavérica que presenta su cadáver no es la misma que la de los cadáveres de sus padres. Estima que la señorita Olga murió tres días después, o sea que ese miserable la tuvo secuestrada tres días y después la mató, lo más seguro es que también la haya violado, pero eso lo determinarán las pruebas biológicas y la necropsia.

En ese momento el policía encargado de la investigación fue interrumpido por el llamado de uno de sus colegas. Tienes una llamada Sherlock Holmes, le dijo bromeando. Atendió la llamada y regresó con el rostro desencajado.

Tenemos más trabajo por culpa de ese miserable, no es que me moleste trabajar, lo que me molesta es lo que vamos a encontrar, seguramente más asesinados. Disculpe señor, pero jode que haya gente tan despiadada, tan cruel. ¿Recuerda que el año pasado el Superior Velarde tenía el caso de la familia Quispe desaparecida en su propia casa en el distrito de Ciudad Blanca? ¿Que esa familia era una pareja de esposos, su hijo de cuatro años y el hermano del esposo? Ese caso nunca se resolvió. Bueno, Velarde me acaba de informar que este miserable de Ricardo García era amigo de esa familia, tenían confianza en él pues le alquilaban el auto que ahora maneja y cuando lo llamaron para declarar en ese caso pues fue la última persona que los vio y por lo tanto era sospechoso, dijo no saber nada sobre la desaparición de esa familia, a pesar que todos los días tenía que pagarles el alquiler del auto. Esa familia se esfumó en un día, al igual que la familia Herrera, coincidentemente con la presencia de Ricardo García.

FIN



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