Juegos Florales de la AECNIA:
Cuento: ODISEA EN EL LAGO TITICACA
Autor: Willy Galdos Frías
Promoción: 1962
“La
vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla” G.M.
LOS SOBRE VIVIENTES DEL LAGO TITICACA
La historia que vamos a relatar
se remonta a la década de los 60, nos encontramos en los albores de nuestra
juventud, estamos concluyendo estudios secundarios en el Glorioso Colegio
Nacional de la Independencia Americana de Arequipa, uno de los planteles más
emblemáticos del Perú como es costumbre las diferente promociones escolares al finalizar sus cinco
años de estudios preparan su viaje de
promoción, con la finalidad de conocer alguno de los distintos turísticos de
nuestra patria, esta vez escogimos las Ciudades de Puno y Cusco
LA AVENTURA MÁS GRANDE DE NUESTRAS VIDAS, EL VIAJE A LOS UROS.
Antes de empezar nuestro relato
es necesario, que nuestros lectores se informen sobre lo que son los Uros; son
Islas flotantes construidas artificialmente sobre tallos de Totora, planta
originaria del lago Titicaca y que sólo se desarrolla en lugares fríos cuyas
temperaturas son de menos cero, donde el agua es su principal sustento y cuyas
raíces están sumergidas a grandes profundidades y alcanzan tamaños
considerables que sobre pasan la superficie del lago, las mismas que, apelmazadas
con tierra firme, dan la sensación de un piso fuerte y resistente, esta tierra
es traída de los alrededores, donde habitan hombres aborígenes de estos
lugares, todo este conjunto conforman estas islas artificiales y que se
denominan Los Uros. Son un atractivo turístico que lleva a mucha gente a
visitarlas, para conocer sus costumbres y su enigma sobre el estado de desnudez
en que viven; muchas leyendas se han tejido acerca de su origen, se dice que
toda esta gente escapó del yugo español y se adentró en los totorales del lago
y ahí hicieron su aparición, su desnudez se debió, a que, ellos quisieron
permanecer puros sin la contaminación de los españoles ya que consideraban que
su vestimenta también traía la sujeción y la esclavitud hacia los
conquistadores; también se decía que todo era un engaño para atraer a los
turistas; pero lo cierto es que comprobaremos con nuestro viaje si son o no
ciertas todas estas versiones
LOS PREPARATIVOS PARA CONOCER LOS UROS
Hora exacta las ocho de la
mañana, todos los integrantes de la delegación nos alistábamos a realizar
nuestro primer viaje de exploración, bajamos al puerto del lago Titicaca por la
avenida principal todos alegres y contentos, la mayoría vestía ropa ligera ya
que el viaje era corto y el día estaba soleado, llegamos al embarcadero y
notamos que sólo había una lancha pequeña amarrada a una soga raída por el
tiempo atada a un palote de madera, en ella no había nadie, solamente el
cuidante ,un muchacho de unos 16 años, le preguntamos si él era el dueño y nos
contestó:, que solo era el cuidarte, a lo que agregamos ¿ tú sabes conducir la
lancha para que nos lleves a conocer los Uros?, presto contestó que no, ¿ si te
pagamos nos llevarías ? a lo que replicó que, ¡ no¡ pero como somos arequipeños
insistimos una y otra vez, hasta que lo convencimos y nos dijo bajito no, y
creímos que nos estaba hablando en Aimara y como éramos expertos en
traducciones, interpretamos que ese murmullo significaba sí, y enseguida
abordamos presurosos la lancha , pero el profesor que nos llevó se dio cuenta
que éramos demasiados para entrar todos en la lancha y determinó que se realizarían
dos viajes y nos dividió en dos grupos, en el primero debería estar conformado
por los alumnos que ya estábamos preparados y el segundo por el resto y así se
hizo.
LOS TRECE NAUFRAGOS DEL TITICACA
La historia nos cuenta que fueron
trece los que se quedaron en la Isla del Gallo y que luego serían los
conquistadores del Perú. Trece es el número cabalístico del Zodíaco y que
muchos son los llamados y pocos los escogidos, partiendo de esa premisa,
diríamos que este grupo sumábamos trece y por esta razón fueron designados por
los “Dioses del Olimpo” para realizar esta Epopeya y yo creo que fue así, porque
desde el principio se fusionaron una
serie de circunstancias raras donde tuvieron que intervenir fuerzas extrañas y
omnipotentes, por tanto incomprensibles, como ejemplo, la lancha -tenía como
nombre -El Cascarón" (que lancha, en el universo tiene este genial
nombrecito) el piloto era la primera vez que salía a navegar, los cánticos de
sirenas que de pronto , se convirtieron en "Hurras" y vítores de
nuestros compañeros que nos daban al partir, lo cierto es que con tanta
adversidad, este viaje no debió
realizarse, pero no podíamos defraudar a los dioses y contra todo pronóstico
allí fuimos, rumbo a lo desconocido.
Sin brújula, sin carta de
navegación, sin capitán, pero con mucha adrenalina de parte nuestra, la lancha
empezó a zarpar, sus intrépidos y novatos navegantes, no presagiaban los
peligros que el destino y los dioses nos tenían preparados; son las diez y
treinta de la mañana el sol radiante se refleja en las aguas desde lo alto,
nuestras sombras se diluyen lentamente el viento frío nos acompaña y el
"traca traca" que produce el motor de nuestra lancha acompasa nuestro
navegar, seguimos avanzando los muchachos no se cansan de jugar y reír , bromas
van bromas vienen , todo transcurre sin novedad; de pronto, nuestro vigía lanza
un grito al puro estilo "Pinzón" y escuchamos decir ¡Tierra! ¡Tierra¡
y todos llenos de algarabía, como los conquistadores de Colón celebramos
nuestra llegada a los Uros.
VISITA A LOS UROS
A nuestra llegada , lo primero
que nos sorprendió fue, que todos sus habitantes estaban parados en la orillas
y nos daban la bienvenida, completamente desnudos, su gente era de un color
cobrizo intenso, de sonrisa agradable, el jefe en un acto de cortesía nos invitó a visitar la Isla;
la comunidad estaba formada por aproximadamente diez familias en las que
pudimos notar la presencia de abuelos, parejas de padres, señoras jóvenes y
niños de ambos sexos, todos ellos sumaban unas 20 a 30 personas, sólo hablaban Aimara
y fue imposible dialogar con ellos , cuando les solicitamos con gestos posar
para sacar unas fotos , ninguno de ellos
contestó, solo atinaron a decir " Please, One picchur; One Dolar
" , es en ese momento que descubrimos que eran bilingües y sencillamente,
no posaron para nosotros, lo que molestó mucho a todos; resulta que en el juego
de la vida unos pierden y otros ganan y esta vez no tocó perder; y como la
venganza es dulce, nos pusimos a hurgar su verdadera identidad. Con ese
instinto de Sherlock Holmes que caracteriza a los independientes, uno de
nuestros sabuesos logró introducirse sigilosamente en una de las covachas donde
viven; y OH sorpresa, encontró ropa como para vestir a toda la población, allí
descubrimos el fraude; lo que por supuesto molestó mucho a nuestros
anfitriones, los cuales nos dieron una despedida inmediata, con protestas y
empellones a lo que respondimos con igual descortesía. Pero lo que habíamos
descubierto era digno de Ripley; y para no herir la susceptibilidad de las
habitantes de los Uros, “Los Trece” excursionistas que estuvimos presentes,
hicimos la fiel promesa de no revelar a nadie este bochornoso incidente,
guardándolo por siempre como un secreto de estado; hoy debido a los 58 años
transcurridos, rompemos ese silencio y se lo contamos a todos ustedes, con las
debidas disculpas a quienes conformamos este grupo.
EL RETORNO A PUNO
Después de nuestro encuentro con
los Uros, emprendimos nuestro viaje de retorno son las doce del mediodía, el
sol deslumbra con toda su fuerza en el cenit, su reflejo como espejo resplandece
sobre el agua nos impide ver el horizonte, nuevamente la alegría reina entre
nosotros, han transcurrido 60 minutos desde que dejamos la Isla , de improviso,
un ruido extraño es captado por uno de nosotros ,el mismo que proviene del motor de la nave, el "traca
traca" que antes nos arrullaba cambia bruscamente su sonido y escuchamos
un "troc troc troc" y a medida que avanzamos este se va perdiendo
lentamente hasta quedar completamente en silencio, ante la mirada atónita de
cada uno de sus valientes viajeros, nos
miramos unos a otros como queriendo conseguir una explicación de lo que estaba
ocurriendo con un movimiento de manos y una seña de cabeza, increpamos al
"piloto" y de inmediato nos
responde; ¡ Nos Jodimos , no hay gasolina¡ con voz entrecortada nos revela su
secreto, " saben señores que me he olvidado de contarles que hace tres
días el dueño de la lancha me dijo que el tanque de la gasolina está roto;
razón por la cual la embarcación estaba varada en el puerto"¡ disculpen
señorcitos¡ pero ustedes insistían en viajar ;!yo no tengo la culpa¡ - de
pronto alguien exclama con voz grave e inmutable¡ y Ahora qué hacemos; Indio de
Mierda¡ !No te diste cuenta, “Carajo” y así, empezamos a irritarnos, cada quien
tenía su discrepancia de lo que nos estaba sucediendo; enseguida un vozarrón
irrumpe el escenario y exclama ¡ Silencio a todos ¡ escuchen bien lo que voy a
decirles, ¡Carajo; , en primer término nos vamos a serenar y cuando lo hagamos,
cumplirán mis indicaciones - el que hablaba era nuestro querido auxiliar
“Chivilín” Cáceres- jóvenes, estamos en una situación complicada, pero hay que
guardar la calma, lo que haremos a continuación es tratar de pensar, lo vamos
hacer con tranquilidad y después cada uno de ustedes se encomendarán a la
mamita de Chapi, porque yo también estoy que me “Cago de Miedo" -lo cual
propició una fuerte risotada al unísono que seguramente se escuchó hasta Arequipa-
a partir de ese momento recuperamos nuestro " ánimo" que nos había
abandonado por un momento, otra vez ,las bromas, las risas, los chistes se
hicieron presentes y luego de un largo tiempo, todos nos pusimos a pensar, tal
como lo había indicado nuestro querido profesor Felipe Cáceres (Chivilín). Son
las dos de la tarde, el calor es insoportable, nuestra paciencia y el buen
humor nos están abandonando, nos despojamos de nuestra escasa ropa que
llevamos, a alguien se le ocurre hacer una vela con ella, de alguna manera
logramos nuestro objetivo , pero" huiflas" no nos sirve para nada,
para variar, siguen las risas de pronto alguien divisa en el horizonte una
lanchita a motor que se desplaza a gran velocidad le hacemos algunas señas pero
está tan lejos, que pasa raudamente sin hacernos caso, es en estos momentos
cuando Jorgito Villegas, compañero nuestro, con su chispa característica, da
algunos " WAIS SO REY" (vivas) y se le ocurre deslizar un gesta
inquisidora" Compañeros he constatado que en la lancha somos trece
excursionistas, como trece, fueron los expedicionarios de la “Isla del Gallo” y
ha llegado el momento de tomar una decisión importante en nuestras vidas ,
debemos de escoger - todos nosotros escuchábamos con mucha atención cada una de
sus palabras- luego continúa- si regresamos a los Uros, seremos pobres para
siempre, pero sí en cambio, tomamos la sabia decisión de continuar con nuestra
travesía- en ese instante, traza una línea sobre el piso de la lancha y dice,
los que elijan por el sí para continuar que crucen la línea tras de mí, apenas
terminó su arenga, toda la lancha empezó a temblar debido al cambio brusco de
posición, que cada uno de nosotros tomamos, para pasar la línea de acuerdo a
nuestra determinación; pero es en estos momentos, cuando cundió el pánico
dentro de la nave, allí nos dimos cuenta que nuestra payasada se salía de
control, y casi nos cuesta un naufragio anticipado, aquí recién comprendimos,
que nuestra situación era complicada y con diagnóstico de muerte.
EL MIEDO Y EL PÁNICO HACEN SU APARICION.
Han transcurrido siete horas de
nuestra partida del puerto de Puno y cuatro desde que descubrimos que el tanque
de la gasolina estaba roto, estamos a la deriva, el tiempo transcurre
inexorable, de pronto nos invade un pánico indescriptible, nuestros rostros
cambian de color, por nuestras mejillas van deslizándose una a una nuestras
lágrimas que tratamos de ocultar y nos decimos mentalmente, los hombres fuertes
no lloramos, pero nuestros ojos desorbitados tratan de mirar al infinito; y con
voz entrecortada reclamamos con ira y desesperación, !Dios mío¡ ¿por qué a nosotros?
algunos puestos de rodillas imploran al todo poderoso que venga ayudarnos, hay
quienes llaman desesperados a sus padres, yo incrédulo me muerdo los labios
para no llorar y me digo en voz baja , los hombres no debemos llorar nunca,
luego me escondo en un rincón y también empiezo a llorar, mis lágrimas salen
por doquier, por más que quiero no las puedo controlar en mi mente, reproduzco
imágenes de mis seres más queridos y emergen recuerdos que me sumergen en una
pena y desesperación total, todos nos encontramos sentados con la cabeza puesta
sobre nuestras rodillas, evocar y describir esta escena, en estos momentos me
produce una honda pena y reflexión- la actuación de los hombres frente a la
muerte- algunos compañeros se sobreponen y con sus zapatos, empiezan a arrojar
el agua que va invadiendo nuestra lancha, las aguas del lago empiezan a
agitarse por la brisa del viento que por la tarde se va sintiendo con más
fuerza, las olas se hacen cada vez más grandes y empiezan a inundar lentamente
los compartimientos de nuestra embarcación ; en su desesperación uno de
nuestros compañeros coge una tabla del techo de la cabina y sin mediar palabra
alguna comienza a tirar de ella con
fuerza para tratar de arrancarla de su posición, grita y se desespera de manera
descontrolada, toda la lancha se mueve y pierde estabilidad debido al
movimiento que produce su forcejeo que incontroladamente realiza nuestro
compañero; nuevamente el profesor impone su autoridad y de un manotón lo pone
en su sitio; -recordemos que "Chivilín" es fisicoculturista y tiene
un cuerpo que pesa 90 quilos de puro músculo).
Como ya dije párrafos arriba, los
Dioses del Olimpo, están jugando su propio juego, cuando todo parece calmo, un
remo aparece flotando sobre las aguas, está a unos cinco metros de nosotros, recordemos
que nos encontramos a la deriva y el
remo se desplaza a la misma velocidad que la nuestra, alguien dice : profesor
yo sé nadar y si usted me da permiso voy a rescatarlo; nuevamente
"Chivilín" con voz grave y decidida dice ¡ No¡ y nadie se mueva de su
sitio, a lo que replica el compañero, profesor yo soy de Tingo y cada semana
nado 100 largos en la piscina y podría nadar hasta el puerto si usted quiere, y
otra vez se escucha ¡No, ni lo pienses, ¿tú sabes lo que es nadar en estas
aguas? te congelarías al instante; no quiero saber más del asunto y punto.
Pero cuando los Dioses juegan,
nada los detiene, en su diversión y nuevamente divisamos en el horizonte otra embarcación esta es más grande que la anterior
y está llena de personas nos imaginamos que son turistas, nuestra emoción es
indescriptible, ¡ Por fin nos salvamos ¡ hacemos señales con improvisadas
banderas blancas, movemos los brazos, gritamos auxilio varias, veces con todas
nuestras fuerzas, ellos nos contestan con movimientos de saludo una y otra vez
y todos juntos gritamos ¿Estamos salvados, nos han visto y por eso contestan
nuestras señales de auxilio, pero un silencio desconcertante invade la lancha,
nos han visto pero han confundido nuestras señales; y vemos con incredulidad
alejarse lentamente de nuestra lancha, la “nave salvadora”.
Nuevamente la nostalgia, la pena
y la desesperación nos invaden, son las cuatro de la tarde, nuestras
posibilidades de salvación se van agotando, alguien pregunta al "piloto
bamba" ¿y cómo es pasar una noche en el lago? y con la ingenuidad que
tiene los campesinos nos responde; la noche es negra como el carbón y no se
puede ver nadita, el frío es como el hielo, es tan helado que quema la carne y
el agua del lago por las noches hace olas grandes que pueden tumbar la lancha,
ante esta revelación, elocuente y sincera, todos, mudos quedamos, otra vez
nuestras lágrimas empiezan a brotar, pero esta vez con más frecuencia, nuestros
corazones laten desenfrenadamente y sus latidos se podían escuchar a distancia, todos absolutamente todos
llorábamos desconsolados, unos rezaban en voz baja otros lo hacían gritando:
¡Dios mío¡ ¿Por qué nos has abandonado? hay quien maldecía la hora en que
decidió viajar en esta excursión. Son las cinco y treinta de la tarde, el frío
nos congela hasta el alma, el sol va desapareciendo en el horizonte, pese a
nuestra tragedia, la naturaleza nos brinda un espectáculo de belleza extraordinaria,
el crepúsculo multicolor no da un aliento de vida, queremos creer que este no
será el último del cual seamos testigos, el oleaje del lago se hace cada vez
mayor, tenemos hambre y sed y sobre todo nos invade un profundo miedo, las
sombras crecen en la distancia, como queriendo asustar al sol, todo está
perdido; de pronto en el horizonte vemos como un punto se mueve a velocidad y
se orienta en nuestra dirección, todos lo observamos con detenimiento no perdemos ni un segundo controlando su
acercamiento, este se va haciendo cada vez más grande, ahora sí estamos seguros
que se trata de una lancha, que se aproxima con las luces intermitentes que prenden y apagan como dándonos una señal, de
victoria, todos gritamos al unísono ¡nos han hallado y vienen en nuestro
rescate! Los rostros de cada uno de nosotros cambiaron radicalmente y empezamos
a reír llorando, pero de alegría ¡estamos salvados! y para darnos más valor,
gritamos pero con tal fuerza que los cielos empezaron a llorar, unas gotas de
lluvia, caen lentamente de los cielos y al rebotar en la superficie del agua
produciendo una sinfonía angelical, que convierten nuestra angustia y miedo en
presagios de salvación, la mayoría reza y agradece a Dios. El piloto de la
lancha salvadora se alegra de vernos y exclama algo que nunca podremos olvidar
jamás ¡Tenían que ser arequipeños como yo, Carajo! por eso están vivos; La
gente en Puno los cree muertos, pero están más vivos que las truchas de este
lago. Traigo la gasolina que les falta, el dueño de la embarcación me ha
enviado en su auxilio.
ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Se dice que, todos sabemos dónde
hemos nacido, pero nadie sabe dónde va a morir y que esto solamente lo decide
Dios, pero muchas veces esto no se da a pie juntillas, ya que existen
circunstancias, donde los hombres también deciden lo mismo, aunque esto
parecería una irreverencia, en sí, no lo es, pongamos como ejemplo a un juez
que determina la ejecución de una persona; no creo que Dios haya intervenido en
ello, lo que quiere decir, que algunas veces, alguien más sin quererlo, cambia
el rumbo y el destino de las personas; debemos recordar que nos encontramos
todavía a la deriva, los vientos soplan cada vez más fuerte y nuestra frágil
embarcación es llevada de un lado para el otro como si fuéramos juguetes de los
Dioses que se deleitan placenteramente
en la inmensidad del lago.
El caso nuestro parecería que fue
así; resulta que, después de nuestro encuentro con la lancha que nos halló navegando
a la deriva, la cual nos trajo el combustible, para nuestro rescate, no
podíamos utilizar nuestra misma embarcación para regresar, ya que como sabemos
el tanque estaba roto, entonces el piloto sugirió llevar de retorno algunos
alumnos en su lancha, pero esta era muy pequeña y no podía llevar más de cuatro
personas, incluido el piloto de la nave, en este momento nuestro tutor, se
enfrentaba a una disyuntiva que no sería fácil de resolver, fue entonces que
"Chivilín" toma una drástica y dura decisión; subirán a la lancha y
retornan a Puno los siguientes alumnos Ricardo Valdivia, Willy Galdós y
Manuel Acosta, el resto se queda conmigo
a esperar la llegada de una lancha más grande, para que nos rescate a todos los
que faltan, dicho esto los beneficiados subieron rápidamente y emprendieron
raudamente su regreso a Puno. Nunca comprendimos el por qué se nos escogió a
los tres, para este viaje de regreso.
LOS QUE SE QUEDARON EN LA LANCHA
La segunda parte de nuestra
odisea, que les voy a contar a continuación lo sé, porque me lo contaron, ya
que, como dije en el párrafo anterior fui uno de los afortunados en retornar al
puerto; pero eso no es óbice para relatar, lo que allí sucedió posteriormente,
ojo que recibí dicha información en vivo y en directo.
Después de despedir afectuosamente
entre abrazos y lágrimas a los compañeros que nos tocó la suerte de regresar a
Puno, los que quedamos en la lancha siniestrada éramos diez y seguimos a la
deriva, durante seis horas, son ya las doce de la noche, la oscuridad reinante
es tenebrosa, el silencio escalofriante, no alcanzamos a vernos los unos a los
otros, miramos a nuestro alrededor y no percibimos ni un ápice de luz, nadie de
los presentes podría decir con certeza qué paso en esas horas de profunda
oscuridad, solamente lo saben los subconscientes de cada uno de ellos, quiénes
podrán dar fe de su valentía y resignación, en esas horas interminables de
angustia, temor y desesperación.
El frío, el hambre, la sed y el
miedo son los componentes, que aniquilarían a cualquiera, pero el ser
independientes y ser fruto del tufo de un volcán, los ha convertido en
inmortales por eso no le temen a la muerte y la enfrentan con valentía y
sacando fuerzas de flaqueza emergen y se sobreponen otra vez a la adversidad,
las estrellas tachonadas en el cielo son testigos mudos y se asombran al verlos
luchar con toda su energía contra los designios de los Dioses, como si fueran
gladiadores de Ulises, no se rendirán y jamás le darán tregua al infortunio
hasta vencerlo.
EL NAUFRAGIO
El instinto de conservación es
inherente al hombre y éste se hace más fuerte cuando mayores son los peligros y
las adversidades; es la una de la madrugada, hace exactamente doce horas que
nos encontramos a la deriva, somos presa del cansancio, el hambre, el frío, la
oscuridad, y ahora la soledad y el silencio, muchos de nosotros ya no tienen
fuerzas ni para botar el agua de nuestra lancha y ésta se va llenando
lentamente y va cubriendo nuestras sentaderas, las manos las tenemos congeladas,
los dientes nos rechinan sin cesar, la nariz y las orejas ya ni las sentimos,
esta escena se parece a la obra “La balsa de La Medusa” de Teodoro Gericault,
pena, angustia y desesperación; todo esto es un caos y en esa incertidumbre,
chocamos bruscamente con algo que detiene nuestra lancha de improviso, el susto
fue tan grande que parecía que naufragábamos, pero para nuestra suerte habíamos
encallado en montón de ramas de Totora, con rápido moviendo todos nos aferramos
a ellas y halamos con fuerza lo que produjo que la lancha se inclinara de
sopetón salieron disparados como sapos
hacia el agua; pero por azares del destino caímos al borde de una Isla donde
las aguas no eran tan profundas, de inmediato nos incorporamos y pisamos encima
de los totorales y el agua, luego como pudimos corrimos hacia tierra firme,
allí estiramos las brazos como el cristo de la cruz, la besamos, rezamos y
lloramos desconsoladamente y todos gritamos al unísono, ¡Nos salvamos, Carajo!
seguidamente nos arrodillamos y dimos gracias a Dios.
REMOJADOS COMO LOS GATOS
Pasaron unos cuantos minutos de
nuestra algarabía, de inmediato sentimos un frío insoportable, tiritábamos como
cuerdas de guitarra, de pronto nos dimos cuenta que estábamos empapaditos,
debido al chapuzón que nos pegamos cuando chocamos nuestra lancha, a continuación.
nuevamente interviene nuestro tutor y nos dice, esperen aquí un momento que voy
en busca de ayuda y tú y tú me acompañan; pasaron algunos minutos, regresaron y
nos dan la buena noticia, hemos encontrado una cabaña y allí nos cobijaremos
hasta que amanezca; el frío nos congela hasta el alma a las justas movemos
nuestras piernas, con gran esfuerzo nos trasladamos hacia el refugio, una vez
allí, nos dimos con la sorpresa que el campesino dueño de la casucha estaba
amarrado de pies y manos, incluso la boca; esto se tuvo que hacer debido a que
se negaba tercamente a compartir con nosotros su vivienda, para salvarnos y
como decía alguien en estas circunstancias la diplomacia pasa a segundo plano, inmediatamente,
y por órdenes superiores se despojaron de su ropa mojada, quedando
completamente “calatitos” y siguiendo con las órdenes se abrazaron para
compartir entre todos el calor corporal y así combatir el frío irresistible,
aunque algunos valientes se negaron a cumplir las órdenes, estas se cumplieron
sin dudas ni murmuraciones, pero aquí, no acaba la cosa, seguidamente nuestro
querido "Chivilín" en el interior de nuestra posada, quemó una
porción de guano de borregos y al inhalarlo, como por arte de magia se quedaron profundamente dormidos, hasta el
amanecer; no me pregunten ¿qué pasó durante este lapso de tiempo? porque creo
sin temor a equivocarme, que nadie les dará esa repuesta. (Por ser secreto de
estado)
Es el amanecer de un nuevo día,
creo que es el más feliz de nuestra corta existencia, el sol sale lentamente,
sus rayos van abrasando el horizonte, las sombras se alejan y huyen
despavoridas, es ahora cuando recién podemos disfrutar de la tierra firme de la
Isla; alguien se acuerda del pastor que amarramos, enseguida vamos hacia él lo
desatamos y le pedimos disculpas públicamente, alguno de nosotros le regala un
sombrero chacarero otro le alcanza una propina; lo que agradece con una sonrisa
y para terminar alguien le besa la frente, lo abraza y le dice "gracias te
recordaré por siempre, amigo" y con unas cuantas lágrimas en sus mejillas
dejó raudamente la escena, luego buscamos el mejor lugar para contemplar el
espectacular amanecer, nuestras ropas, todavía las sentimos húmedas, pero eso
no importa, estamos a salvo y felices de seguir vivos.
EL RESCATE DE LOS NÁUFRAGOS
Han transcurrido 26 horas de
nuestra odisea y todavía estamos vivitos y coleando, solamente falta que nos rescaten,
ha vuelto a nosotros la serenidad nuestro ánimo es espléndido, los vigías
colocados en lugares estratégicos montan guardia permanente, avizorando en el
horizonte algún movimiento extraño, de pronto uno de ellos, divisa en el
horizonte un punto que parece moverse, todos lo observamos con desesperación,
este se desliza rápidamente y con la experiencia de nuestro anterior rescate,
todos afirmamos con contundencia ¡Sí! ¡Es una lancha, estamos salvados! Y
vienen por nosotros, la alegría es desbordante, los gritos, las risas, las
plegarias, los vivas, los abrazos, unos lloran, otros aplauden, el grito de
¡Nos hemos salvado! Invade la inmensidad del lago que con su vaivén de sus
aguas reflejan destellos en forma de estrellas, como si ellas también estarían
tan contentas como nosotros. En la lancha podemos observar a sus tripulantes,
que nos hacen señas con los brazos, las luces intermitentes, el ruido de su
sirena anuncia que se trata de una lancha patrullera de nuestra Marina Lacustre,
su pabellón nacional flamea con frenesí en lo alto como festejando nuestra gran
hazaña.
VIAJE DE REGRESO
La lancha patrullera, nos
aguardaba con los motores encendidos, los rostros de todos los muchachos
reflejaban una alegría indescriptible, en un instante todos abordamos la
embarcación, queríamos llegar lo más pronto al puerto, los tripulantes nos
alcanzaron frazadas, agua y algunos panes, que desparecieron en un santiamén,
luego nos comentaría el policía, “los dábamos por muertos” en el puerto la
gente está desesperada sus compañeros llorando por todos ustedes, nuestra radio
está averiada y no podemos comunicarnos con la comandancia, en las radios y
periódicos los dan por muertos.
Son las once de la mañana, el sol
brillan nuevamente con todo su esplendor, las aguas nos parecen más cristalinas.
El piloto de la embarcación acelera la máquina y parte raudamente rumbo a la
ciudad, en el trayecto las Truchas, los Suches y las ranas saltan alegres al
compás de las olas que va dejando atrás nuestra lancha salvadora, todo es un sinfín
de emociones, hurras, vivas y un ¡Estamos vivos, Carajo¡ alguien exclama,
Chofer, acelera a fondo por favor, aunque nos volvamos a perder; tengo una cita
con mi novia ella me está esperando y no quiero llegar tarde; nuestra
embarcación corre a ciento cincuenta por hora, no olvidemos que tiene un motor
fuera de borda y que es patrullera, de pronto divisamos en el horizonte la
silueta montañosa de la Ciudad Lacustre, nos acercamos rápidamente, a medida
que avanzamos los cerros se van haciendo más grandes, ahora nos encontramos a
un kilómetro aproximadamente, solo esa distancia nos separa de nuestros
compañeros, podemos divisar a lo largo de la avenida principal que conduce al
puerto, una inmensa muchedumbre de gente; pero de improviso a uno de los
compañeros se le ocurre, una idea descabellada; cuándo no; cubrirse íntegramente con las frazadas, para hacer
pensar a la gente que esperaba en el puerto, que todos
los excursionistas de la lancha estaban
muertos y que no había sobrevivientes; esta payasada les traería luego una
sanción, desde las rendijas de la lancha se podía observar la gran multitud que
los aguarda escuchar el ruido del motor y nada más, nos encontramos a 100
metros del puerto, 50, 10, 5 y llegamos, el copiloto baja rápidamente y amarra
la lancha en el embarcadero, el silencio continúa, en el ambiente se respira
tristeza, desolación y duda; cuando de pronto, los compañeros levantan sus
frazadas y descienden de la lancha en fila de uno, marchando y entonando el
himno del colegio, Loor y Gloria a los hombres de antaño que crearon nuestra
aula inmortal…..
La multitud rompe su silencio
grita, aplaude, sonríe, llora nuestros compañeros y profesores los aplaudimos a
rabiar, la gente mira cómo nuestros compañeros marchan por la gran avenida del
puerto, con paso gallardo entonando su himno, entre la multitud se escuchan
voces ¡Vivan los valientes, vivan los náufragos, vivan los independientes, las
lágrimas nos brotan de la emoción y para variar otra vez Manuel Acosta y yo solo
atinamos a decir, en voz alta, i nosotros también estuvimos con ellos en el
naufragio¡ el chico Valdivia, nos increpa y exclama, no se olviden que yo también
estuve allí y juntos nos abrazamos, lloramos y reímos de alegría y los
acompañamos cantando y marchando a lo largo de la avenida; jamás podremos
olvidar ese maravilloso espectáculo, nunca vimos tanta gente junta y mucho
menos que, toda la población de Puno nos regalaran tanto cariño y amistad; por
algo se dice que las tragedias y catástrofes unen más a los hombres y a los
pueblos.
PREMIO A UNA GRAN EPOPEYA
Las epopeyas tienen como sustento
primordial el heroísmo, algunos seres predestinados, poseen determinación, y
coraje para desafiar, luchar y vencer. Existen determinadas fuerzas
sobrenaturales, que por designio de los Dioses nos asechan y nos atormentan, ya
sea para probar nuestra hombría o simplemente para jugar con nuestros destinos.
En nuestro caso, fuimos dignos
vencedores y comprobamos que los Dioses también lloran, cuando la multitud nos
vitoreaba levantamos nuestra vista a los cielos y vivos una aureola de colores
que rodeaba íntegramente el Sol, creemos sin temor a equivocarnos, que ese fue
el premio con que los Dioses, nos pagaron su derrota.
LA NOTICIA EN LOS MEDIOS PERIODISTICOS
Una noticia es importante en la
medida del interés público y es mucho más importante cuando de por medio está
la vida, de seres humanos, en consecuencia nosotros encajábamos perfectamente,
para ser considerada como un notición, tal como ocurrió el día de nuestra
desaparición en las aguas del Lago Titicaca, al día siguiente la noticia decía
"Excursionistas del Colegio Independencia mueren trágicamente ahogados en
las aguas del Titicaca (Diario el Pueblo); "Mueren ahogados en el lago
alumnos de la I. (Diario EL Sol) Cusco" 30 excursionistas del. Colegio
Independencia de Arequipa, mueren ahogados, en el Lago Titicaca" ( EL
Reporte Eso ) noticiero de Radio América a nivel nacional y las noticia se
difundió como reguero de pólvora, en Arequipa nuestros familiares estaban
desesperados por conocer los pormenores del naufragio, algunos solicitaban a
los medios de comunicación la relación de los fallecidos y si habían
sobrevivientes, en el transcurso de la mañana se fueron disipando todas las
dudas, obtuvimos comunicación con nuestros familiares gracias al apoyo del
ejército a cuyas instalaciones nos trasladaron para realizarnos un chequeo
completo de nuestra estado de salud y fuimos agasajados con un rancho especial
de parte de su comandante, que dicho sea de paso también era arequipeño.
EL RETORNO A AREQUIPA
Habían transcurrido trece días
desde nuestra partida, fueron los más felices de nuestra existencia, durante
los cuales habíamos reído, llorado, sufrido y gozado como nunca lo habíamos
hecho hasta esos momentos, creo que jamás podremos borrarlos de nuestra
memoria; el vagón que nos llevó de ida hoy lo hace de regreso, el tren devora
rápidamente uno a uno cada metros de la vía férrea, nuestro entusiasmo está al
tope, no hallamos las santas horas de llegar a nuestra querida Arequipa, nos
encontramos en la estación de Yura y el profesor Cisneros, toma la palabra y
dice, " jóvenes alumnos hoy termina uno de los capítulos más importantes
de su corta existencia, este viaje de excursión para todos nosotros fue una
experiencia inolvidable, tanto para vuestros profesores como para todos
ustedes, ahora que lleguen a su casas compartan sus vivencias con sus amigos y
familiares, enséñenles a valorar lo lindo y maravilloso que es nuestro país
incentiven a los demás a conocerlo y amarlo como lo haremos todos a partir de
hoy; la sanción que le dimos a esos cuatro alumnos, con la “Ley del Hielo”
desde este instante queda sin efecto, por último invitamos a todos ustedes hacer un “juramento
de independientes” consistente en no comentar con sus compañeros en
el colegio, lo sucedido en este viaje, una vez que nos reintegremos a clases;
lo demás va por su cuenta, ¡Viva la “I”! ¡Viva Arequipa! palmas independientes,
prontamente escuchamos el pito del tren que anunciaba nuestra llegada, un montonal de gente nos
espera, nuestras madres nos abrazan, nos besan, nos acarician, mi padre en particular
me da una palmadita en el hombro y sonríe con cariño y me dice, ¡Ahora ya sabes
lo que es ser un hombre¡ ¡ Verdad! Bienvenido a casa, tu madre y hermanos te están
esperando.
FIN
RELACION DE LOS INTEGRANTES DEL VIAJE DE, EXCURSION AL CUSCO
Eliseo Pérez Díaz, José Santos
Cisneros Cuadros, José Del Carpio Neira, Felipe Cáceres, Edgar Fernández
Calderón, Manuel Acosta Medina, Willy Delgado Tapia, José Garcés Huamaní, Luis
Macedo Zurita, (Juan de Dios), Jorge Muñoz Wundorft, Luis Palao Berastaín,
David Pinto Delgado, Barrios Fuentes Godofredo, Humberto Ríos Larrea, Ricardo
Valdivia Arias, Juan Vargas Eduardo, Jorge Vargas Zea, Ricardo Villagómez
Olivera, Hugo Wong Bolívar, Jorge Villegas Revilla, Williams Cornejo Tejada y
Willy Galdós Frías
NUESTRO HOMENAJE
Hace exactamente 58 años la Promoción
1962 del Glorioso Colegio de la Independencia Americana en su viaje de
excursión a Puno y Cusco por primera vez en su historia, una delegación de
alumnos coronó con éxito las inexpugnables cumbres del Huayna Picchu, guardián
celoso y eterno del coloso Machu Picchu, y como si esto fuese poco, 13 “aguerridos”
muchachos alfeñiques y su profesor, Felipe Cáceres “Chivilín” desafiaron y
humillaron a la muerte en sus maléficas intenciones. Se enfrentaron a ella y
salieron airosos, después de haberse perdido y naufragado por más de 48 horas
en las gélidas aguas del Lago Titicaca, el más alto y navegable del mundo. El
relato de esta increíble travesía contado por uno de sus protagonistas es el justo
homenaje para todos y cada uno de ellos; pido mil disculpas si en mi narración
hemos omitido la participación de algunos de nuestros compañeros, quizás esto se
deba en parte a que este acontecimiento sucedió hace 58 años. Para todos mis hermanos
de promoción, mi eterno reconocimiento.
Willy Galdós Frías
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