viernes, 19 de junio de 2020

Cuento: Willy Galdos Frías : Promoción 1962

Juegos Florales de la AECNIA:
Cuento: ODISEA EN EL LAGO TITICACA
Autor: Willy Galdos Frías
Promoción: 1962

“La vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda  y cómo la recuerda para contarla” G.M.

LOS SOBRE VIVIENTES DEL LAGO TITICACA
La historia que vamos a relatar se remonta a la década de los 60, nos encontramos en los albores de nuestra juventud, estamos concluyendo estudios secundarios en el Glorioso Colegio Nacional de la Independencia Americana de Arequipa, uno de los planteles más emblemáticos del Perú como es costumbre las diferente  promociones escolares al finalizar sus cinco años de estudios  preparan su viaje de promoción, con la finalidad de conocer alguno de los distintos turísticos de nuestra patria, esta vez escogimos las Ciudades de Puno y Cusco             


LA AVENTURA MÁS GRANDE DE NUESTRAS VIDAS, EL VIAJE A LOS UROS.
Antes de empezar nuestro relato es necesario, que nuestros lectores se informen sobre lo que son los Uros; son Islas flotantes construidas artificialmente sobre tallos de Totora, planta originaria del lago Titicaca y que sólo se desarrolla en lugares fríos cuyas temperaturas son de menos cero, donde el agua es su principal sustento y cuyas raíces están sumergidas a grandes profundidades y alcanzan tamaños considerables que sobre pasan la superficie del lago, las mismas que, apelmazadas con tierra firme, dan la sensación de un piso fuerte y resistente, esta tierra es traída de los alrededores, donde habitan hombres aborígenes de estos lugares, todo este conjunto conforman estas islas artificiales y que se denominan Los Uros. Son un atractivo turístico que lleva a mucha gente a visitarlas, para conocer sus costumbres y su enigma sobre el estado de desnudez en que viven; muchas leyendas se han tejido acerca de su origen, se dice que toda esta gente escapó del yugo español y se adentró en los totorales del lago y ahí hicieron su aparición, su desnudez se debió, a que, ellos quisieron permanecer puros sin la contaminación de los españoles ya que consideraban que su vestimenta también traía la sujeción y la esclavitud hacia los conquistadores; también se decía que todo era un engaño para atraer a los turistas; pero lo cierto es que comprobaremos con nuestro viaje si son o no ciertas todas estas versiones


LOS PREPARATIVOS PARA CONOCER LOS UROS
Hora exacta las ocho de la mañana, todos los integrantes de la delegación nos alistábamos a realizar nuestro primer viaje de exploración, bajamos al puerto del lago Titicaca por la avenida principal todos alegres y contentos, la mayoría vestía ropa ligera ya que el viaje era corto y el día estaba soleado, llegamos al embarcadero y notamos que sólo había una lancha pequeña amarrada a una soga raída por el tiempo atada a un palote de madera, en ella no había nadie, solamente el cuidante ,un muchacho de unos 16 años, le preguntamos si él era el dueño y nos contestó:, que solo era el cuidarte, a lo que agregamos ¿ tú sabes conducir la lancha para que nos lleves a conocer los Uros?, presto contestó que no, ¿ si te pagamos nos llevarías ? a lo que replicó que, ¡ no¡ pero como somos arequipeños insistimos una y otra vez, hasta que lo convencimos y nos dijo bajito no, y creímos que nos estaba hablando en Aimara y como éramos expertos en traducciones, interpretamos que ese murmullo significaba sí, y enseguida abordamos presurosos la lancha , pero el profesor que nos llevó se dio cuenta que éramos demasiados para entrar todos en la lancha y determinó que se realizarían dos viajes y nos dividió en dos grupos, en el primero debería estar conformado por los alumnos que ya estábamos preparados y el segundo por el resto y así se hizo.
LOS TRECE NAUFRAGOS DEL TITICACA
La historia nos cuenta que fueron trece los que se quedaron en la Isla del Gallo y que luego serían los conquistadores del Perú. Trece es el número cabalístico del Zodíaco y que muchos son los llamados y pocos los escogidos, partiendo de esa premisa, diríamos que este grupo sumábamos trece y por esta razón fueron designados por los “Dioses del Olimpo” para realizar esta Epopeya y yo creo que fue así, porque desde el principio  se fusionaron una serie de circunstancias raras donde tuvieron que intervenir fuerzas extrañas y omnipotentes, por tanto incomprensibles, como ejemplo, la lancha -tenía como nombre -El Cascarón" (que lancha, en el universo tiene este genial nombrecito) el piloto era la primera vez que salía a navegar, los cánticos de sirenas que de pronto , se convirtieron en "Hurras" y vítores de nuestros compañeros que nos daban al partir, lo cierto es que con tanta adversidad, este viaje  no debió realizarse, pero no podíamos defraudar a los dioses y contra todo pronóstico allí fuimos, rumbo a lo desconocido.
Sin brújula, sin carta de navegación, sin capitán, pero con mucha adrenalina de parte nuestra, la lancha empezó a zarpar, sus intrépidos y novatos navegantes, no presagiaban los peligros que el destino y los dioses nos tenían preparados; son las diez y treinta de la mañana el sol radiante se refleja en las aguas desde lo alto, nuestras sombras se diluyen lentamente el viento frío nos acompaña y el "traca traca" que produce el motor de nuestra lancha acompasa nuestro navegar, seguimos avanzando los muchachos no se cansan de jugar y reír , bromas van bromas vienen , todo transcurre sin novedad; de pronto, nuestro vigía lanza un grito al puro estilo "Pinzón" y escuchamos decir ¡Tierra! ¡Tierra¡ y todos llenos de algarabía, como los conquistadores de Colón celebramos nuestra llegada a los Uros.


VISITA A LOS UROS
A nuestra llegada , lo primero que nos sorprendió fue, que todos sus habitantes estaban parados en la orillas y nos daban la bienvenida, completamente desnudos, su gente era de un color cobrizo intenso, de sonrisa agradable, el jefe en un  acto de cortesía nos invitó a visitar la Isla; la comunidad estaba formada por aproximadamente diez familias en las que pudimos notar la presencia de abuelos, parejas de padres, señoras jóvenes y niños de ambos sexos, todos ellos sumaban unas 20 a 30 personas, sólo hablaban Aimara y fue imposible dialogar con ellos , cuando les solicitamos con gestos posar para sacar unas fotos , ninguno de ellos  contestó, solo atinaron a decir " Please, One picchur; One Dolar " , es en ese momento que descubrimos que eran bilingües y sencillamente, no posaron para nosotros, lo que molestó mucho a todos; resulta que en el juego de la vida unos pierden y otros ganan y esta vez no tocó perder; y como la venganza es dulce, nos pusimos a hurgar su verdadera identidad. Con ese instinto de Sherlock Holmes que caracteriza a los independientes, uno de nuestros sabuesos logró introducirse sigilosamente en una de las covachas donde viven; y OH sorpresa, encontró ropa como para vestir a toda la población, allí descubrimos el fraude; lo que por supuesto molestó mucho a nuestros anfitriones, los cuales nos dieron una despedida inmediata, con protestas y empellones a lo que respondimos con igual descortesía. Pero lo que habíamos descubierto era digno de Ripley; y para no herir la susceptibilidad de las habitantes de los Uros, “Los Trece” excursionistas que estuvimos presentes, hicimos la fiel promesa de no revelar a nadie este bochornoso incidente, guardándolo por siempre como un secreto de estado; hoy debido a los 58 años transcurridos, rompemos ese silencio y se lo contamos a todos ustedes, con las debidas disculpas a quienes conformamos este grupo.


EL RETORNO A PUNO
Después de nuestro encuentro con los Uros, emprendimos nuestro viaje de retorno son las doce del mediodía, el sol deslumbra con toda su fuerza en el cenit, su reflejo como espejo resplandece sobre el agua nos impide ver el horizonte, nuevamente la alegría reina entre nosotros, han transcurrido 60 minutos desde que dejamos la Isla , de improviso, un ruido extraño es captado por uno de nosotros ,el mismo que  proviene del motor de la nave, el "traca traca" que antes nos arrullaba cambia bruscamente su sonido y escuchamos un "troc troc troc" y a medida que avanzamos este se va perdiendo lentamente hasta quedar completamente en silencio, ante la mirada atónita de cada  uno de sus valientes viajeros, nos miramos unos a otros como queriendo conseguir una explicación de lo que estaba ocurriendo con un movimiento de manos y una seña de cabeza, increpamos al "piloto" y de  inmediato nos responde; ¡ Nos Jodimos , no hay gasolina¡ con voz entrecortada nos revela su secreto, " saben señores que me he olvidado de contarles que hace tres días el dueño de la lancha me dijo que el tanque de la gasolina está roto; razón por la cual la embarcación estaba varada en el puerto"¡ disculpen señorcitos¡ pero ustedes insistían en viajar ;!yo no tengo la culpa¡ - de pronto alguien exclama con voz grave e inmutable¡ y Ahora qué hacemos; Indio de Mierda¡ !No te diste cuenta, “Carajo” y así, empezamos a irritarnos, cada quien tenía su discrepancia de lo que nos estaba sucediendo; enseguida un vozarrón irrumpe el escenario y exclama ¡ Silencio a todos ¡ escuchen bien lo que voy a decirles, ¡Carajo; , en primer término nos vamos a serenar y cuando lo hagamos, cumplirán mis indicaciones - el que hablaba era nuestro querido auxiliar “Chivilín” Cáceres- jóvenes, estamos en una situación complicada, pero hay que guardar la calma, lo que haremos a continuación es tratar de pensar, lo vamos hacer con tranquilidad y después cada uno de ustedes se encomendarán a la mamita de Chapi, porque yo también estoy que me “Cago de Miedo" -lo cual propició una fuerte risotada al unísono que seguramente se escuchó hasta Arequipa- a partir de ese momento recuperamos nuestro " ánimo" que nos había abandonado por un momento, otra vez ,las bromas, las risas, los chistes se hicieron presentes y luego de un largo tiempo, todos nos pusimos a pensar, tal como lo había indicado nuestro querido profesor Felipe Cáceres (Chivilín). Son las dos de la tarde, el calor es insoportable, nuestra paciencia y el buen humor nos están abandonando, nos despojamos de nuestra escasa ropa que llevamos, a alguien se le ocurre hacer una vela con ella, de alguna manera logramos nuestro objetivo , pero" huiflas" no nos sirve para nada, para variar, siguen las risas de pronto alguien divisa en el horizonte una lanchita a motor que se desplaza a gran velocidad le hacemos algunas señas pero está tan lejos, que pasa raudamente sin hacernos caso, es en estos momentos cuando Jorgito Villegas, compañero nuestro, con su chispa característica, da algunos " WAIS SO REY" (vivas) y se le ocurre deslizar un gesta inquisidora" Compañeros he  constatado que en la lancha somos trece excursionistas, como trece, fueron los expedicionarios de la “Isla del Gallo” y ha llegado el momento de tomar una decisión importante en nuestras vidas , debemos de escoger - todos nosotros escuchábamos con mucha atención cada una de sus palabras- luego continúa- si regresamos a los Uros, seremos pobres para siempre, pero sí en cambio, tomamos la sabia decisión de continuar con nuestra travesía- en ese instante, traza una línea sobre el piso de la lancha y dice, los que elijan por el sí para continuar que crucen la línea tras de mí, apenas terminó su arenga, toda la lancha empezó a temblar debido al cambio brusco de posición, que cada uno de nosotros tomamos, para pasar la línea de acuerdo a nuestra determinación; pero es en estos momentos, cuando cundió el pánico dentro de la nave, allí nos dimos cuenta que nuestra payasada se salía de control, y casi nos cuesta un naufragio anticipado, aquí recién comprendimos, que nuestra situación era complicada y con diagnóstico de muerte.


EL MIEDO Y EL PÁNICO HACEN SU APARICION.
Han transcurrido siete horas de nuestra partida del puerto de Puno y cuatro desde que descubrimos que el tanque de la gasolina estaba roto, estamos a la deriva, el tiempo transcurre inexorable, de pronto nos invade un pánico indescriptible, nuestros rostros cambian de color, por nuestras mejillas van deslizándose una a una nuestras lágrimas que tratamos de ocultar y nos decimos mentalmente, los hombres fuertes no lloramos, pero nuestros ojos desorbitados tratan de mirar al infinito; y con voz entrecortada reclamamos con ira y desesperación, !Dios mío¡ ¿por qué a nosotros? algunos puestos de rodillas imploran al todo poderoso que venga ayudarnos, hay quienes llaman desesperados a sus padres, yo incrédulo me muerdo los labios para no llorar y me digo en voz baja , los hombres no debemos llorar nunca, luego me escondo en un rincón y también empiezo a llorar, mis lágrimas salen por doquier, por más que quiero no las puedo controlar en mi mente, reproduzco imágenes de mis seres más queridos y emergen recuerdos que me sumergen en una pena y desesperación total, todos nos encontramos sentados con la cabeza puesta sobre nuestras rodillas, evocar y describir esta escena, en estos momentos me produce una honda pena y reflexión- la actuación de los hombres frente a la muerte- algunos compañeros se sobreponen y con sus zapatos, empiezan a arrojar el agua que va invadiendo nuestra lancha, las aguas del lago empiezan a agitarse por la brisa del viento que por la tarde se va sintiendo con más fuerza, las olas se hacen cada vez más grandes y empiezan a inundar lentamente los compartimientos de nuestra embarcación ; en su desesperación uno de nuestros compañeros coge una tabla del techo de la cabina y sin mediar palabra alguna  comienza a tirar de ella con fuerza para tratar de arrancarla de su posición, grita y se desespera de manera descontrolada, toda la lancha se mueve y pierde estabilidad debido al movimiento que produce su forcejeo que incontroladamente realiza nuestro compañero; nuevamente el profesor impone su autoridad y de un manotón lo pone en su sitio; -recordemos que "Chivilín" es fisicoculturista y tiene un cuerpo que pesa 90 quilos de puro músculo).
Como ya dije párrafos arriba, los Dioses del Olimpo, están jugando su propio juego, cuando todo parece calmo, un remo aparece flotando sobre las aguas, está a unos cinco metros de nosotros, recordemos  que nos encontramos a la deriva y el remo se desplaza a la misma velocidad que la nuestra, alguien dice : profesor yo sé nadar y si usted me da permiso voy a rescatarlo; nuevamente "Chivilín" con voz grave y decidida dice ¡ No¡ y nadie se mueva de su sitio, a lo que replica el compañero, profesor yo soy de Tingo y cada semana nado 100 largos en la piscina y podría nadar hasta el puerto si usted quiere, y otra vez se escucha ¡No, ni lo pienses, ¿tú sabes lo que es nadar en estas aguas? te congelarías al instante; no quiero saber más del asunto y punto.
Pero cuando los Dioses juegan, nada los detiene, en su diversión y nuevamente divisamos en el horizonte otra  embarcación esta es más grande que la anterior y está llena de personas nos imaginamos que son turistas, nuestra emoción es indescriptible, ¡ Por fin nos salvamos ¡ hacemos señales con improvisadas banderas blancas, movemos los brazos, gritamos auxilio varias, veces con todas nuestras fuerzas, ellos nos contestan con movimientos de saludo una y otra vez y todos juntos gritamos ¿Estamos salvados, nos han visto y por eso contestan nuestras señales de auxilio, pero un silencio desconcertante invade la lancha, nos han visto pero han confundido nuestras señales; y vemos con incredulidad alejarse lentamente de nuestra lancha, la “nave salvadora”.
Nuevamente la nostalgia, la pena y la desesperación nos invaden, son las cuatro de la tarde, nuestras posibilidades de salvación se van agotando, alguien pregunta al "piloto bamba" ¿y cómo es pasar una noche en el lago? y con la ingenuidad que tiene los campesinos nos responde; la noche es negra como el carbón y no se puede ver nadita, el frío es como el hielo, es tan helado que quema la carne y el agua del lago por las noches hace olas grandes que pueden tumbar la lancha, ante esta revelación, elocuente y sincera, todos, mudos quedamos, otra vez nuestras lágrimas empiezan a brotar, pero esta vez con más frecuencia, nuestros corazones laten desenfrenadamente y sus latidos se podían escuchar a  distancia, todos absolutamente todos llorábamos desconsolados, unos rezaban en voz baja otros lo hacían gritando: ¡Dios mío¡ ¿Por qué nos has abandonado? hay quien maldecía la hora en que decidió viajar en esta excursión. Son las cinco y treinta de la tarde, el frío nos congela hasta el alma, el sol va desapareciendo en el horizonte, pese a nuestra tragedia, la naturaleza nos brinda un espectáculo de belleza extraordinaria, el crepúsculo multicolor no da un aliento de vida, queremos creer que este no será el último del cual seamos testigos, el oleaje del lago se hace cada vez mayor, tenemos hambre y sed y sobre todo nos invade un profundo miedo, las sombras crecen en la distancia, como queriendo asustar al sol, todo está perdido; de pronto en el horizonte vemos como un punto se mueve a velocidad y se orienta en nuestra dirección, todos lo observamos con detenimiento no  perdemos ni un segundo controlando su acercamiento, este se va haciendo cada vez más grande, ahora sí estamos seguros que se trata de una lancha, que se aproxima con las luces intermitentes que  prenden y apagan como dándonos una señal, de victoria, todos gritamos al unísono ¡nos han hallado y vienen en nuestro rescate! Los rostros de cada uno de nosotros cambiaron radicalmente y empezamos a reír llorando, pero de alegría ¡estamos salvados! y para darnos más valor, gritamos pero con tal fuerza que los cielos empezaron a llorar, unas gotas de lluvia, caen lentamente de los cielos y al rebotar en la superficie del agua produciendo una sinfonía angelical, que convierten nuestra angustia y miedo en presagios de salvación, la mayoría reza y agradece a Dios. El piloto de la lancha salvadora se alegra de vernos y exclama algo que nunca podremos olvidar jamás ¡Tenían que ser arequipeños como yo, Carajo! por eso están vivos; La gente en Puno los cree muertos, pero están más vivos que las truchas de este lago. Traigo la gasolina que les falta, el dueño de la embarcación me ha enviado en su auxilio.


ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Se dice que, todos sabemos dónde hemos nacido, pero nadie sabe dónde va a morir y que esto solamente lo decide Dios, pero muchas veces esto no se da a pie juntillas, ya que existen circunstancias, donde los hombres también deciden lo mismo, aunque esto parecería una irreverencia, en sí, no lo es, pongamos como ejemplo a un juez que determina la ejecución de una persona; no creo que Dios haya intervenido en ello, lo que quiere decir, que algunas veces, alguien más sin quererlo, cambia el rumbo y el destino de las personas; debemos recordar que nos encontramos todavía a la deriva, los vientos soplan cada vez más fuerte y nuestra frágil embarcación es llevada de un lado para el otro como si fuéramos juguetes de los Dioses que  se deleitan placenteramente en la inmensidad del lago.
El caso nuestro parecería que fue así; resulta que, después de nuestro encuentro con la lancha que nos halló navegando a la deriva, la cual nos trajo el combustible, para nuestro rescate, no podíamos utilizar nuestra misma embarcación para regresar, ya que como sabemos el tanque estaba roto, entonces el piloto sugirió llevar de retorno algunos alumnos en su lancha, pero esta era muy pequeña y no podía llevar más de cuatro personas, incluido el piloto de la nave, en este momento nuestro tutor, se enfrentaba a una disyuntiva que no sería fácil de resolver, fue entonces que "Chivilín" toma una drástica y dura decisión; subirán a la lancha y retornan a Puno los siguientes alumnos Ricardo Valdivia, Willy Galdós y Manuel  Acosta, el resto se queda conmigo a esperar la llegada de una lancha más grande, para que nos rescate a todos los que faltan, dicho esto los beneficiados subieron rápidamente y emprendieron raudamente su regreso a Puno. Nunca comprendimos el por qué se nos escogió a los tres, para este viaje de regreso.


LOS QUE SE QUEDARON EN LA LANCHA
La segunda parte de nuestra odisea, que les voy a contar a continuación lo sé, porque me lo contaron, ya que, como dije en el párrafo anterior fui uno de los afortunados en retornar al puerto; pero eso no es óbice para relatar, lo que allí sucedió posteriormente, ojo que recibí dicha información en vivo y en directo.
Después de despedir afectuosamente entre abrazos y lágrimas a los compañeros que nos tocó la suerte de regresar a Puno, los que quedamos en la lancha siniestrada éramos diez y seguimos a la deriva, durante seis horas, son ya las doce de la noche, la oscuridad reinante es tenebrosa, el silencio escalofriante, no alcanzamos a vernos los unos a los otros, miramos a nuestro alrededor y no percibimos ni un ápice de luz, nadie de los presentes podría decir con certeza qué paso en esas horas de profunda oscuridad, solamente lo saben los subconscientes de cada uno de ellos, quiénes podrán dar fe de su valentía y resignación, en esas horas interminables de angustia, temor y desesperación.
El frío, el hambre, la sed y el miedo son los componentes, que aniquilarían a cualquiera, pero el ser independientes y ser fruto del tufo de un volcán, los ha convertido en inmortales por eso no le temen a la muerte y la enfrentan con valentía y sacando fuerzas de flaqueza emergen y se sobreponen otra vez a la adversidad, las estrellas tachonadas en el cielo son testigos mudos y se asombran al verlos luchar con toda su energía contra los designios de los Dioses, como si fueran gladiadores de Ulises, no se rendirán y jamás le darán tregua al infortunio hasta vencerlo.


EL NAUFRAGIO
El instinto de conservación es inherente al hombre y éste se hace más fuerte cuando mayores son los peligros y las adversidades; es la una de la madrugada, hace exactamente doce horas que nos encontramos a la deriva, somos presa del cansancio, el hambre, el frío, la oscuridad, y ahora la soledad y el silencio, muchos de nosotros ya no tienen fuerzas ni para botar el agua de nuestra lancha y ésta se va llenando lentamente y va cubriendo nuestras sentaderas, las manos las tenemos congeladas, los dientes nos rechinan sin cesar, la nariz y las orejas ya ni las sentimos, esta escena se parece a la obra “La balsa de La Medusa” de Teodoro Gericault, pena, angustia y desesperación; todo esto es un caos y en esa incertidumbre, chocamos bruscamente con algo que detiene nuestra lancha de improviso, el susto fue tan grande que parecía que naufragábamos, pero para nuestra suerte habíamos encallado en montón de ramas de Totora, con rápido moviendo todos nos aferramos a ellas y halamos con fuerza lo que produjo que la lancha se inclinara de sopetón salieron  disparados como sapos hacia el agua; pero por azares del destino caímos al borde de una Isla donde las aguas no eran tan profundas, de inmediato nos incorporamos y pisamos encima de los totorales y el agua, luego como pudimos corrimos hacia tierra firme, allí estiramos las brazos como el cristo de la cruz, la besamos, rezamos y lloramos desconsoladamente y todos gritamos al unísono, ¡Nos salvamos, Carajo! seguidamente nos arrodillamos y dimos gracias a Dios.



REMOJADOS COMO LOS GATOS
Pasaron unos cuantos minutos de nuestra algarabía, de inmediato sentimos un frío insoportable, tiritábamos como cuerdas de guitarra, de pronto nos dimos cuenta que estábamos empapaditos, debido al chapuzón que nos pegamos cuando chocamos nuestra lancha, a continuación. nuevamente interviene nuestro tutor y nos dice, esperen aquí un momento que voy en busca de ayuda y tú y tú me acompañan; pasaron algunos minutos, regresaron y nos dan la buena noticia, hemos encontrado una cabaña y allí nos cobijaremos hasta que amanezca; el frío nos congela hasta el alma a las justas movemos nuestras piernas, con gran esfuerzo nos trasladamos hacia el refugio, una vez allí, nos dimos con la sorpresa que el campesino dueño de la casucha estaba amarrado de pies y manos, incluso la boca; esto se tuvo que hacer debido a que se negaba tercamente a compartir con nosotros su vivienda, para salvarnos y como decía alguien en estas circunstancias la diplomacia pasa a segundo plano, inmediatamente, y por órdenes superiores se despojaron de su ropa mojada, quedando completamente “calatitos” y siguiendo con las órdenes se abrazaron para compartir entre todos el calor corporal y así combatir el frío irresistible, aunque algunos valientes se negaron a cumplir las órdenes, estas se cumplieron sin dudas ni murmuraciones, pero aquí, no acaba la cosa, seguidamente nuestro querido "Chivilín" en el interior de nuestra posada, quemó una porción de guano de borregos y al inhalarlo, como por arte de magia se  quedaron profundamente dormidos, hasta el amanecer; no me pregunten ¿qué pasó durante este lapso de tiempo? porque creo sin temor a equivocarme, que nadie les dará esa repuesta. (Por ser secreto de estado)
Es el amanecer de un nuevo día, creo que es el más feliz de nuestra corta existencia, el sol sale lentamente, sus rayos van abrasando el horizonte, las sombras se alejan y huyen despavoridas, es ahora cuando recién podemos disfrutar de la tierra firme de la Isla; alguien se acuerda del pastor que amarramos, enseguida vamos hacia él lo desatamos y le pedimos disculpas públicamente, alguno de nosotros le regala un sombrero chacarero otro le alcanza una propina; lo que agradece con una sonrisa y para terminar alguien le besa la frente, lo abraza y le dice "gracias te recordaré por siempre, amigo" y con unas cuantas lágrimas en sus mejillas dejó raudamente la escena, luego buscamos el mejor lugar para contemplar el espectacular amanecer, nuestras ropas, todavía las sentimos húmedas, pero eso no importa, estamos a salvo y felices de seguir vivos.


EL RESCATE DE LOS NÁUFRAGOS
Han transcurrido 26 horas de nuestra odisea y todavía estamos vivitos y coleando, solamente falta que nos rescaten, ha vuelto a nosotros la serenidad nuestro ánimo es espléndido, los vigías colocados en lugares estratégicos montan guardia permanente, avizorando en el horizonte algún movimiento extraño, de pronto uno de ellos, divisa en el horizonte un punto que parece moverse, todos lo observamos con desesperación, este se desliza rápidamente y con la experiencia de nuestro anterior rescate, todos afirmamos con contundencia ¡Sí! ¡Es una lancha, estamos salvados! Y vienen por nosotros, la alegría es desbordante, los gritos, las risas, las plegarias, los vivas, los abrazos, unos lloran, otros aplauden, el grito de ¡Nos hemos salvado! Invade la inmensidad del lago que con su vaivén de sus aguas reflejan destellos en forma de estrellas, como si ellas también estarían tan contentas como nosotros. En la lancha podemos observar a sus tripulantes, que nos hacen señas con los brazos, las luces intermitentes, el ruido de su sirena anuncia que se trata de una lancha patrullera de nuestra Marina Lacustre, su pabellón nacional flamea con frenesí en lo alto como festejando nuestra gran hazaña.

VIAJE DE REGRESO
La lancha patrullera, nos aguardaba con los motores encendidos, los rostros de todos los muchachos reflejaban una alegría indescriptible, en un instante todos abordamos la embarcación, queríamos llegar lo más pronto al puerto, los tripulantes nos alcanzaron frazadas, agua y algunos panes, que desparecieron en un santiamén, luego nos comentaría el policía, “los dábamos por muertos” en el puerto la gente está desesperada sus compañeros llorando por todos ustedes, nuestra radio está averiada y no podemos comunicarnos con la comandancia, en las radios y periódicos los dan por muertos.
Son las once de la mañana, el sol brillan nuevamente con todo su esplendor, las aguas nos parecen más cristalinas. El piloto de la embarcación acelera la máquina y parte raudamente rumbo a la ciudad, en el trayecto las Truchas, los Suches y las ranas saltan alegres al compás de las olas que va dejando atrás nuestra lancha salvadora, todo es un sinfín de emociones, hurras, vivas y un ¡Estamos vivos, Carajo¡ alguien exclama, Chofer, acelera a fondo por favor, aunque nos volvamos a perder; tengo una cita con mi novia ella me está esperando y no quiero llegar tarde; nuestra embarcación corre a ciento cincuenta por hora, no olvidemos que tiene un motor fuera de borda y que es patrullera, de pronto divisamos en el horizonte la silueta montañosa de la Ciudad Lacustre, nos acercamos rápidamente, a medida que avanzamos los cerros se van haciendo más grandes, ahora nos encontramos a un kilómetro aproximadamente, solo esa distancia nos separa de nuestros compañeros, podemos divisar a lo largo de la avenida principal que conduce al puerto, una inmensa muchedumbre de gente; pero de improviso a uno de los compañeros se le ocurre, una idea descabellada; cuándo no; cubrirse  íntegramente con las frazadas, para hacer pensar a la gente que esperaba en el puerto, que    todos los excursionistas de la lancha  estaban muertos y que no había sobrevivientes; esta payasada les traería luego una sanción, desde las rendijas de la lancha se podía observar la gran multitud que los aguarda escuchar el ruido del motor y nada más, nos encontramos a 100 metros del puerto, 50, 10, 5 y llegamos, el copiloto baja rápidamente y amarra la lancha en el embarcadero, el silencio continúa, en el ambiente se respira tristeza, desolación y duda; cuando de pronto, los compañeros levantan sus frazadas y descienden de la lancha en fila de uno, marchando y entonando el himno del colegio, Loor y Gloria a los hombres de antaño que crearon nuestra aula inmortal…..
La multitud rompe su silencio grita, aplaude, sonríe, llora nuestros compañeros y profesores los aplaudimos a rabiar, la gente mira cómo nuestros compañeros marchan por la gran avenida del puerto, con paso gallardo entonando su himno, entre la multitud se escuchan voces ¡Vivan los valientes, vivan los náufragos, vivan los independientes, las lágrimas nos brotan de la emoción y para variar otra vez Manuel Acosta y yo solo atinamos a decir, en voz alta, i nosotros también estuvimos con ellos en el naufragio¡ el chico Valdivia, nos increpa y exclama, no se olviden que yo también estuve allí y juntos nos abrazamos, lloramos y reímos de alegría y los acompañamos cantando y marchando a lo largo de la avenida; jamás podremos olvidar ese maravilloso espectáculo, nunca vimos tanta gente junta y mucho menos que, toda la población de Puno nos regalaran tanto cariño y amistad; por algo se dice que las tragedias y catástrofes unen más a los hombres y a los pueblos.


PREMIO A UNA GRAN EPOPEYA
Las epopeyas tienen como sustento primordial el heroísmo, algunos seres predestinados, poseen determinación, y coraje para desafiar, luchar y vencer. Existen determinadas fuerzas sobrenaturales, que por designio de los Dioses nos asechan y nos atormentan, ya sea para probar nuestra hombría o simplemente para jugar con nuestros destinos.
En nuestro caso, fuimos dignos vencedores y comprobamos que los Dioses también lloran, cuando la multitud nos vitoreaba levantamos nuestra vista a los cielos y vivos una aureola de colores que rodeaba íntegramente el Sol, creemos sin temor a equivocarnos, que ese fue el premio con que los Dioses, nos pagaron su derrota.


LA NOTICIA EN LOS MEDIOS PERIODISTICOS
Una noticia es importante en la medida del interés público y es mucho más importante cuando de por medio está la vida, de seres humanos, en consecuencia nosotros encajábamos perfectamente, para ser considerada como un notición, tal como ocurrió el día de nuestra desaparición en las aguas del Lago Titicaca, al día siguiente la noticia decía "Excursionistas del Colegio Independencia mueren trágicamente ahogados en las aguas del Titicaca (Diario el Pueblo); "Mueren ahogados en el lago alumnos de la I. (Diario EL Sol) Cusco" 30 excursionistas del. Colegio Independencia de Arequipa, mueren ahogados, en el Lago Titicaca" ( EL Reporte Eso ) noticiero de Radio América a nivel nacional y las noticia se difundió como reguero de pólvora, en Arequipa nuestros familiares estaban desesperados por conocer los pormenores del naufragio, algunos solicitaban a los medios de comunicación la relación de los fallecidos y si habían sobrevivientes, en el transcurso de la mañana se fueron disipando todas las dudas, obtuvimos comunicación con nuestros familiares gracias al apoyo del ejército a cuyas instalaciones nos trasladaron para realizarnos un chequeo completo de nuestra estado de salud y fuimos agasajados con un rancho especial de parte de su comandante, que dicho sea de paso también era arequipeño.


EL RETORNO A AREQUIPA
Habían transcurrido trece días desde nuestra partida, fueron los más felices de nuestra existencia, durante los cuales habíamos reído, llorado, sufrido y gozado como nunca lo habíamos hecho hasta esos momentos, creo que jamás podremos borrarlos de nuestra memoria; el vagón que nos llevó de ida hoy lo hace de regreso, el tren devora rápidamente uno a uno cada metros de la vía férrea, nuestro entusiasmo está al tope, no hallamos las santas horas de llegar a nuestra querida Arequipa, nos encontramos en la estación de Yura y el profesor Cisneros, toma la palabra y dice, " jóvenes alumnos hoy termina uno de los capítulos más importantes de su corta existencia, este viaje de excursión para todos nosotros fue una experiencia inolvidable, tanto para vuestros profesores como para todos ustedes, ahora que lleguen a su casas compartan sus vivencias con sus amigos y familiares, enséñenles a valorar lo lindo y maravilloso que es nuestro país incentiven a los demás a conocerlo y amarlo como lo haremos todos a partir de hoy; la sanción que le dimos a esos cuatro alumnos, con la “Ley del Hielo” desde este instante queda sin efecto,  por último invitamos a todos ustedes hacer un “juramento de  independientes”  consistente en no comentar con sus compañeros en el colegio, lo sucedido en este viaje, una vez que nos reintegremos a clases; lo demás va por su cuenta, ¡Viva la “I”! ¡Viva Arequipa! palmas independientes, prontamente escuchamos el pito del tren que anunciaba  nuestra llegada, un montonal de gente nos espera, nuestras madres nos abrazan, nos besan, nos acarician, mi padre en particular me da una palmadita en el hombro y sonríe con cariño y me dice, ¡Ahora ya sabes lo que es ser un hombre¡ ¡ Verdad! Bienvenido a casa, tu madre y hermanos te están esperando.
                                                                                                                        FIN

RELACION DE LOS INTEGRANTES DEL VIAJE DE, EXCURSION AL CUSCO
Eliseo Pérez Díaz, José Santos Cisneros Cuadros, José Del Carpio Neira, Felipe Cáceres, Edgar Fernández Calderón, Manuel Acosta Medina, Willy Delgado Tapia, José Garcés Huamaní, Luis Macedo Zurita, (Juan de Dios), Jorge Muñoz Wundorft, Luis Palao Berastaín, David Pinto Delgado, Barrios Fuentes Godofredo, Humberto Ríos Larrea, Ricardo Valdivia Arias, Juan Vargas Eduardo, Jorge Vargas Zea, Ricardo Villagómez Olivera, Hugo Wong Bolívar, Jorge Villegas Revilla, Williams Cornejo Tejada y Willy Galdós Frías


NUESTRO HOMENAJE
Hace exactamente 58 años la Promoción 1962 del Glorioso Colegio de la Independencia Americana en su viaje de excursión a Puno y Cusco por primera vez en su historia, una delegación de alumnos coronó con éxito las inexpugnables cumbres del Huayna Picchu, guardián celoso y eterno del coloso Machu Picchu, y como si esto fuese poco, 13 “aguerridos” muchachos alfeñiques y su profesor, Felipe Cáceres “Chivilín” desafiaron y humillaron a la muerte en sus maléficas intenciones. Se enfrentaron a ella y salieron airosos, después de haberse perdido y naufragado por más de 48 horas en las gélidas aguas del Lago Titicaca, el más alto y navegable del mundo. El relato de esta increíble travesía contado por uno de sus protagonistas es el justo homenaje para todos y cada uno de ellos; pido mil disculpas si en mi narración hemos omitido la participación de algunos de nuestros compañeros, quizás esto se deba en parte a que este acontecimiento sucedió hace 58 años. Para todos mis hermanos de promoción, mi eterno reconocimiento.                                 
                                                                                                                                     
Willy Galdós Frías

No hay comentarios:

Publicar un comentario