viernes, 19 de junio de 2020

Cuento: Promo 98 RONALD IGNACIO BUSTINZA ZEGARRA

"AVENTURAS INDEPENDIENTES"
AUTOR: RONALD IGNACIO BUSTINZA ZEGARRA 

AVENTURAS INDEPENDIENTES
Las aventuras que vives en la secundaria escolar son momentos que se dan espontáneamente el día a día ¡bienvenidos! así empieza uno de los días de colegio, en realidad no recuerdo la bienvenida. La bienvenida en el colegio secundario fundado por Simón Bolívar, lo más resaltante es la marcha de la bandera, la formación, un discurso largo, el sol, el látigo del auxiliar, una ceremonia de inicio de año, para mí un cambio de rumbo en mi vida, estar en esas aulas es estar a salvo en un país que pasa sus años noventa entre huelgas y terrorismo. Lo más importante el primer día de clases aquella frase: “Quien entra a este colegio, jamás sale de él” una pared blanca refleja aquellas letras, desconozco el autor,  pero es un tatuaje que queda en tu vida.
Así vamos tarde a tarde descubriendo números, historia, el rio más largo, la química y como funciona la biología, en fin. Las opciones son muchas para convivir en esos recintos y aprender algo nuevo. La primera impresión fue aquella riña de muchachos discutiendo y peleando, muchos haciendo barra a alguno de ellos y otros gritando a favor del otro, es muy complicado comprende esa fuerza que llevas dentro y que tienes a esa edad, pues crees ser fuerte y no tener miedo a nada y a nadie, es quizás una riña de jóvenes pero puede ser el reflejo de una debilidad o una carencia y sientes que alguien te quita algo y la única forma para defenderlo es con los golpes y los empujones, pero todo eso termina en un momento a otro por el sonido de un silbato y todos corren como estampida, que gracioso todos somos inocentes, vuelta a la página, la tarde sigue y acaba un día más en las aulas.
Es una voz con experiencia que cada día te habla y trata de enseñarte cómo funciona el mundo, esa fuerza está dentro de aquellos maestros que detrás de todo se esmeran  para enseñarte y como somos libres, cada uno decide que escuchar y que tomar, cada uno es libre, somos bastantes, pero todos somos vulnerables al ritmo de un país que avanza, de un país que trata de no morir en este lado del mundo. El relato qué más recuerdo es como alguien haciendo lo contrario a lo normal te explica como debes de tomar a una chica, la parte más difícil para mí fue la física, pero no tuve miedo de comprenderla; es también fundamental todas las puertas que te ofrecen, menciono algunas: club de ajedrez, club de futbol, básquet, ciencias, natación, banda, brigada y otros clubes a los que tienes que apuntarte para sobrevivir y no hacer aburrido ese trasce de juventud, así que probé muchos deportes, pero lo curioso es que nunca termine alguno, empezaba en un club, pasaba un tiempo y pasaba algo, me aburría o simplemente no lo culminaba, lo abandonaba, así fue una parte de mi vida juvenil, probé muchas cosas pero no termine ninguna, pero a pesar de ello lo que me alentaba era encontrar la respuesta  primero, antes que todos en la clase de matemáticas y el profesor siempre preguntaba mi nombre y de dónde venía, ese era mi consuelo.
Bueno para algo era bueno y eso eran las matemáticas. Fueron pasando los días y también era bueno para la religión, pasaron los días y era bueno para las artes, pasaron los días y la literatura se volvió interesante así como la química, pues había unas Srtas. que nos apoyaban con nuestros desconocimientos, es así como la literatura y lenguaje se convirtió en mi curso favorito atrás quedo el futbol y otras cosas. Pero ilusión falsa porque aparte de ser pequeño, era inocente e ingenuo, pues conservo mis cuadernos de química y también de lenguaje. Es esto que sucede en las tardes, en las clases del colegio, los meses avanzan y cuando llegan las fiestas patrias, confesaré que siempre me escapaba del día que había que marchar, consideraba que marchar por obligación no es marchar siempre veía como entrenaban, bajo el sol horas y horas, siempre me escapaba. Tal era mi suerte que pasaba algo y llegado el día no desfilaba me sentía libre, fresco, alegre, considero que es una imposición absurda, era esquivo a esa forma de patriotismo, pero quería a mi Arequipa a mi estilo, a mi forma, también considero horas pérdidas el idioma extranjero, no soy gustoso de aprender algo por obligación sobre todo si es extranjero creo que las notas que tuve fueron por costumbre mas no por gusto. La identidad que se forma en mi plantel es por amor eterno a tu tierra, a lo que te pertenece, al Misti, al rio Chili, a los héroes, al libertador, es un amor que se va formando con tu edad, porque decir que eres de la “I” y que eres de Arequipa es lo mismo, eso me vacilaba más que cualquier concepto de las ciencias y eso se descubre en esos años juveniles cuando vas dándote cuenta cual es el mundo que te rodea.
También lamento mucho no haber estudiado en la “G”o la “H” no lo sé pero creo que allí hubiera habido más experiencia pues la “A” o la “C” solo son primeras letras del abecedario, mas no significan otra cosa, así también puedo ser crítico en esas clasificaciones, separaciones, distinciones, diferencias, pues rechazo ese tipo de formas de ver el mundo y el deporte que me enseño que no hay diferencias fue el futbol. Pues conocí allí a otros de otras letras y también el futbol nos dio unidad que curioso nuestro peor rival era ese equipo que lleva la palabra unidad… como no recordar aquellas barras, aquellos gritos, claro está nuestro equipo blanco es el mejor. Lo más triste en los deportes secundarios que me pareció ver, es aquel ring de box vacío, entre las sombras sin uso, sin peleas, bajo las sombras de los árboles, ese ring de boxeo.
Así llegamos a la primera película que vi en el cine, una mañana nos sacaron del salón, nos llevaron caminando al centro de la ciudad y era un lugar oscuro, era la primera vez que pisaba un cine, todos extrañados y vi mi primera película: “EL TITANIC” fue lo mejor que vi en mi vida secundaria, hundir un barco y la muerte separaba un amor, me impacto aquella película, no sé de quien fue la idea pero fue lo más acertado.
No sé qué año vamos o que clase toca pero la vida te pone pruebas más importantes donde no puedes plagiar, donde no puedes copiar, donde la prueba no está en una hoja esperando una repuesta; se acercaba octubre para el evento del año, los bolivarianos son los juegos que reúnen a los países liberados por Bolívar, es aquí donde el destino me fue esquivo, siempre busque la aventura, la diversión, el lugar seguro, la imaginación y el arte.
Era de mañana y un profesor dice: necesitamos voluntarios para la presentación de los juegos bolivarianos, las prácticas son en las noches, después de las clases y como siempre voluntarioso me anote,  así que pasaron noches de ensayos, la idea principal era que de un volcán aparecieran unos seres extraños y giraban alrededor, luces y coreografías, disfraces, emoción y adrenalina, así que inmerso en ese papel me uní a un grupo que practicaba, pero paso que nadie me tomaba lista, ya que era uno de los integrantes, allí sospecho el error, no comprendía, pero la emoción de estar en la inauguración era más importante para mi…
Por primera vez me sentía importante, era parte de aquella juventud que esperaba en ese verde la inauguración de los juegos bolivarianos, así que religiosamente practique y hacia caso a los instructores y sabia mi papel a la perfección, era un personaje de aquel volcán y daba vueltas alrededor al ritmo de una música, pero qué pasó, un día antes ese profesor sin querer queriendo me mando a un abismo; ingresó a la clase y solicitó un voluntario para la presentación de la vestimenta de un personaje, así que como siempre levante la mano y aceptó para que sea ese voluntario; me llevó junto a otros jovenes a un lugar desconocido nuevo para mí, no sabía de la existencia de aquel recinto; un auto a media tarde me llevó a unas calles céntricas de la ciudad, se detuvo, nos bajamos, sólo éramos tres, nos hicieron entrar por una puerta pequeña, era un callejón misterioso, un pasaje secreto y llegamos a un salón lleno de mujeres y pocos hombres, todos en sus asientos mirando atentos como ingresamos y como su maestro les dice: ya están listos, todos respondieron "si" y de pronto este maestro nos dice: quítense la ropa, yo extrañado, pregunto ¿Cómo dice? y replica ¡quítense la ropa! así que me volví de colores y no sabía que hacer quería escapar, pues alguien no había explicado para que estamos allí en ese salón, me sentía confundido y extraño, una joven dijo: pónganse los trajes y vengan con torso descubierto, pues así todo volvió a la calma. Pero aún andaba asustado nunca había estado sin ropa ante una chica, en ese caso eran muchas chicas y cada una más bonita que la otra, pero así fue, nos fuimos los tres hombres a un apartado y nos cambiamos, regresamos y de inmediato estas artesanas se acercaban a mí, se acercaban a mi cuerpo, a mi rostro  y con unos pinceles daban color y forma sobre mi piel; todos los ojos del salón sobre mí, aquellas mujeres hacían sobre mi piel unos dibujos llenos de colores y brillos, pintaban aquel personaje que saldría del volcán en esa inauguración; fue muy buena esa experiencia, recuperado del susto vi como había cambiado, me había transformado en un ser mágico, místico, misterioso, fuerte, valiente, guerrero, era yo pintado. Además de querido por muchas mujeres que peleaban por pintarme yo desconocía que era su clase de artes y que yo era su experimento, no lo sabía.
Terminando el personaje me llevaron al estadio allí me uní a unas chicas pintadas también, ya éramos tres hombres y tres mujeres con aquellos cuerpos pintados y esos disfraces. Nos llevaron al centro del campo, nunca había visto las luces del estadio encendidas de noche, todo era fascinante, el corazón iba a mil, era el centro de atención, todos me miraban y no sabían ni mi nombre, ni mi edad, ni de dónde venía, pero era el atractivo especial de aquela última práctica, al frente de nosotros como 20 personas  aproximadamente ingresaron al campo y nos empezaron a tomar fotos, mientras alguien explicaba por allí quienes éramos, bueno hasta el día de hoy desconozco quienes eramos en ese momento, pero para mí era el mejor momento vivido a mi corta edad, muchos fotógrafos al frente mío, cámaras, luces, todos querían fotos nuestras y las mejores poses eran las de nosotros los pintados, era la conferencia previo a los juegos bolivarianos y yo era muy feliz. En un instante hubiera pedido que ello dure siempre, era el centro de la atención y al día siguiente estaría en todos los diarios y en todas las noticias deportivas, estaría en todos lados, pues el evento era de magnitud. Acabó esa noche en el estadio y no pude dormir, mi experiencia había sido la mejor; al día siguiente mucha gente compraba entras para ingresar al recinto deportivo y ver el acto inagural esperado por muchos, miles alrededor del estadio monumental y yo en medio de esas masas, pues había un detalle, por haber ido aquella cita de cuerpos pintados nadie me había dicho donde debía ir para poder entrar en escena de acuerdo a lo practicado semanas anteriores, así que daba vueltas y nadie me daba respuesta, la gente aumentaba, la hora se acercaba, y no conseguía respuesta, daba vueltas y nada, después de horas en medio del mar de gente, sin obtener respuesta, se apoderaba de mi la desilusión, no podía ingresar a ese evento la seguridad era demadiado estricta y mi papel que con tanto empeño, puntualidad, esfuerzo, se iba por la borda, nadie supo darme razón dónde estaban los que actuaban, por donde ingresaban los artistas, ya con la hora cerca, las lágrimas se apoderaban de mí, la tristeza era inmensa, eran los juegos más horribles, los más injustos, pase de aquella alegría del día anterior a odiarlo todo y no querer saber nada de nadie, todos ingresaron a ese verde menos yo, me sentí desilusionado y a la vez la persona más triste, me sentia engañado, burlado, mis latidos empezaron a odiar todo, empezó el evento y yo me quería morir, fui un fracaso total, alguien no me explicó bien, a alguien se olvidó de decirme donde debía ir para ingresar como artista; ya afuera de ese evento regrese a casa, desde ese entonces nunca más quería saber de deportes y menos de artes, el destino me fue esquivo para ello y ese acontecimiento lo refrendaba, así que fue muy triste, por ello quizás comprendí que en el deporte y el arte existen personas malas y corruptas, algo que detesto y rechazo mucho, el deporte debe ser limpio y el arte también es libre y limpio, no conoce de malas acciones, es así que comprendí que estaba equivocado, no todo es bueno, no todo está libre de aquello que lo mancha. En este relato no hay exactamente un personaje, ni amigos, ni un solo lugar, puede existir fuerzas, pero se necesita mucha voluntad  para poder sobresalir y como todos los días lunes para empezar necesitamos cantar nuestro himno nacional y como decía aquel maestro que llegue “hasta el sur” “muy lejos” cantar el himno nacional todos los lunes es lo más religioso que aprendí y es lo que más me gustó; asi finalmente  como siempre hago lo contrario un sábado salte el muro de mi colegio para ingresar, mas no para salir, salte el muro para jugar con una pelota, con amigos, con aquellos que ven la felicidad detrás de una pelota, ingrese saltando el muro a mi querido plantel ¡VIVA LA "I"!
NOTA: si tendría que saltar de nuevo el muro, no dudaría en saltarlo para ingresar y jamás para salir de mi querido colegio "independencia americana"
Autor: RONALD IGNACIO BUSTINZA ZEGARRA
Promoción 1998, Colegio Nacional de la Independencia Americana.

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