viernes, 19 de junio de 2020

Cuento: JIMMY EDGAR ALMANZA TORRES PROMOCION 2001

CUENTO DE FICCION
Nombre del cuento:  “PARA TI, DENTRO DE 20 AÑOS…”
Autor:  JIMMY EDGAR ALMANZA TORRES
PROMOCION 2001


CONCURSO DE CUENTO Y ENSAYO DE LOS JUEGOS FLORALES DE LA
 ASOCIACIÓN DE EXALUMNOS DEL COLEGIO NACIONAL DE LA
INDEPENDENCIA AMERICANA - 2020



Categoría:
 CUENTO DE FICCION

Nombre del cuento:
“PARA TI, DENTRO DE 20 AÑOS…”

Autor:
JIMMY EDGAR ALMANZA TORRES



PROMOCION BODAS DE MADRESELVA
2001-2020
PARA TI, DENTRO DE 20 AÑOS…

Te saludo a ti, mi yo del futuro, que comienzas a leer este escrito y antes que pases a líneas posteriores, donde te narraré los hechos que sucedieron en estos días, deseo hablarte sobre un evento  ocurrido en un colegio que siempre estuvo bañado de gloria e historia. Exacto lo adivinaste, hablo de tu colegio, del Glorioso Colegio Nacional de la Independencia Americana y el evento al que me refiero es la famosa Revolución del 50, acontecimiento que llevo a un pueblo a levantarse contra la injusticia político-militar sucedida en esos tiempos.
Aclarado lo anterior  toma aire, abre el corazón y recuerda…

Lunes, 12 de junio del 2000
EL AVISO. Todo comenzó el lunes. Poco después de iniciadas las horas de estudio en el colegio se comenzó con un reventar de cohetones, esa señal indicaba que iniciaba nuestra propia Revolución.
Una semana antes se había planeado rememorar las acciones de nuestros predecesores de 1950 y siendo el aniversario 50 no cabía mejor oportunidad.
Llegado el momento preciso, sonaron los cohetones al mismo tiempo que nuestro profesor de historia, muy tolerante debo señalar, intentaba enseñarnos el legado de nuestros antiguos presidentes. Apenas reventaron los cohetes se escuchó un grito: “¡LA I LA I LA I, Arriba la Revolución; todos al patio!”; inmediatamente vimos como un alumno se asomó a la puerta del aula y repitió el grito anteriormente escuchado. Se creó una atmosfera de silencio entre nosotros y el profesor mientras escuchábamos a varios alumnos saliendo de sus respectivas aulas; varios de nosotros nos levantamos de las sillas y al ver que nuestro tutor nos permitía salir, todos los demás compañeros se unieron al movimiento que había comenzado. Corrí lo más rápido que pude al patio…
LA OCUPACION. Apenas pisé el patio pude observar una escena digna de una película de acción; se veían diversos escenarios: Primero algunos alumnos que iban a toda prisa a cada puerta del colegio y las cerraban con algunos “candados” que supongo yo cogieron sin permiso de casa, pues no me imagino que ninguno de los compañeros haya dicho a su madre: “Mamá préstame el candado que mañana voy a tomar el colegio”. La idea de este accionar era evitar la entrada de gente no deseada.
El  Segundo escenario que pude diferenciar fue al grupo de alumnos que iba en direcciones opuestas con respectivas piedras en mano; su objetivo: Bloqueo de las pistas aledañas al colegio, la Independencia y la Venezuela. Estuve cerca de ellos y veía como el entusiasmo se mezclaba con la irresponsabilidad, pues se tiraban piedras por encima de la pared sin tener en cuenta que un mal piedrazo podría ocasionar una lesión a algún transeúnte o conductor que en esos instantes eran ajenos a nuestra meta. Mientras esto acontecía se venían diversos pensamientos a mi mente, pensamientos tales como que esas mismas paredes eran fáciles de escalar para tirarnos “la pera”, me asuste que se provocara algún choque automotriz pues la lluvia de piedras lanzada era grande y por ultimo un sentimiento de culpa que casi desapareció al instante porque también lance unas cuantas piedras. He de decir que para la avenida independencia se usaron también ladrillos que en estos momentos ignoro de donde salieron. Quizás tú que estas en el futuro ya sabes de donde salieron.
El Tercer grupo que resaltaba podría denominarlos como los “Indiferentes”; exacto supongo que los recuerdas, porque tuviste tus cinco minutos de indiferente. Fueron aquellos alumnos que se dedicaban a jugar a las moneditas, a los tazos, a la pelota o simplemente se mostraban como espectadores y reían enajenados de las circunstancias que le rodeaban. Tal vez los más inteligentes, pues para ellos era un feriado.
El Cuarto Grupo fueron los más numerosos, déjame llamarlos como los “Escapistas”, aquellos alumnos que desde el inicio su meta fue salir del colegio rumbo a casa o al “Nintendo o Vicio”, otros con rumbo desconocido y algunos que salieron pero se quedaron merodeando por los alrededores. También estaban los “Escapistas sin prisa”, que eran aquellos alumnos que participaron en alguno de los grupos anteriormente mencionados pero que al final terminaron también dándole a la fuga. Estos últimos la tuvieron más difícil para salir, presencie varias riñas en contra de los alumnos “Candado” debido a que estos ya restringían la salida del colegio. No te mientas, se te pasó por la mente escapar también.
Espera, no busques el quinto grupo, déjame recordarte que tuvo que pasar algo de tiempo para eso. Después de casi pasada una hora, comenzaron a surgir con los alumnos que habíamos quedado en el colegio nuevos grupos conforme iban desapareciendo los anteriores, dependió en este caso de la personalidad de cada uno de nosotros. Por esos instantes si recuerdas, vi llegar a más policías que se asomaban al colegio con cara de: “¿Y ahora, qué paso aquí?”. Muy aparte los rumores de que algo había sucedido en el colegio ya estaban circulando por toda la ciudad. Para nuestra suerte siempre está el compañero con algo más de lujos que los otros que contaba con una radio pequeña, pues hablar de celulares son lujos que no tenemos todos, son ladrillos bien feos, espero que en el futuro te compres uno, pero bonito por favor. Regresando al tema, escuchamos Radio Melodía y nos emocionábamos cuando el locutor informaba lo sucedido y enaltecía la valentía de los alfeñiques, valentía que era muy reconocida por todos los ciudadanos de la ciudad. Y recién me pregunte que seguía después…
GUERRA FRIA. La respuesta llegó de inmediato, tan rápido como se formó el Quinto grupo de alumnos que sin ellos saberse parte de ese grupo, sus acciones los agrupaban en lo que decidí denominarlos como los “Guerrilleros”, son aquellos alumnos que comenzaron a romper algunas sillas y mesas, que se subieron a los techos a gritar porras al colegio y tirar unas piedras extras, los que remplazaron a los “Candados” sin dejar salir a nadie, otros que iniciaron fogatas en el patio y también aquellos que iban por el colegio pidiendo cuota para la “gasolina”, pues tenían en mente hacerse de unas cuantas molotov “por si acaso”. Y tú no podías desaprovechar la oportunidad, te uniste a los guerrilleros y comenzaste a pedir cuota, siempre a lado de tus mejores amigos. Ibas por el patio (copiabas la cara de malo que ponían los otros a la hora de pedir cuota) y quien diría que ibas a juntar una buena cantidad de dinero. Pero acuérdate que tú eres pacifista y esa idea de las molotov te parecía extrema, por tanto le diste otro destino a tu fortuna obtenida; esos S/. 4.50 fueron destinados a tu estómago, ¡Espera!, miento nos quedamos con S/. 0.50 para el Nintendo. 
Diría que ese día pasaste por casi todos los grupos, pero siempre dejabas lo mejor para el final, te uniste al último grupo que cabe mencionar y que lo bauticé como los “Lideres” siendo aquellos alumnos cuyas acciones iban dirigidas a lograr el mejor objetivo tanto para el alumnado como para el colegio. Se habían reunido con el profesorado desde el inicio de la revolución sin llegar a acuerdo alguno, circunstancia que te la perdiste por obviamente como ya te hice acordar haber estado flotando entre los otros grupos, pero al momento de unirte a ellos tenían ya acordadas las metas que buscarían lograr: “Mejora del colegio, mejora del profesorado y lo más importante, una vez terminado este evento, ningún alumno sufriría  repercusiones por su actuar revolucionario”.
Y al momento de reunirte con los “Lideres” comenzaste a sentir esa fiebre revolucionaria y de orgullo que aparecía cuando te dabas cuenta que estas formando parte de la Historia; historia que esperas se cuente, así como escuchaste de la Revolución que ahora intenta recrear tu generación. Pero a veces te metes en circunstancias que no debes, pues abres los ojos y te das cuenta que te pusieron como encargado del pabellón sur y de todos los alumnos que se encuentran ahí. Entonces tomas aire y comienza a salir de ti ese líder que siempre estuvo, pero que por flojera a veces no quiere actuar, pero una vez despierto se vuelve ágil y fiero para asumir sus responsabilidades. Y ahí estas tú, direccionando el actuar de tus compañeros, ordenando dar vivas al colegio, evitando que sigan lanzando piedras (acuérdate, eres pacifista), convenciendo a los “Guerrilleros” con su gasolina en mano que es una mala idea crear bombas molotov, poniéndote firme en ocasiones decisivas o flexible en otras y ordenando a los compañeros detener todo para entonar nuestro glorioso himno al ritmo de algunos compañeros de la banda del colegio:
Loor y Gloria a los hombres de antaño
que crearon nuestra aula inmortal:
los Bolívar, La Fuente y Corbacho,
los Rivero, Martínez, y el Deán.
Entre el Misti y el Chili fundaron
de Arequipa al Plantel Nacional,
se levante un altar en América
y en sus aras viril libertad.
¡Libertad, libertad, liiiiibeeeertad!
La I, la I, la I
Independencia, Independencia, Independencia
Suaz, suaz, suaz.

No te rías, así terminaban el himno. Espero que ese hábito aun siga en tus años. Y en un abrir y cerrar de ojos se hizo mediodía. Me llamaron al pabellón principal para una reunión. Al asistir me encontré con los demás “lideres” y se habló sobre el ultimátum que había dado la policía: “Abren el colegio o todos a la carceleta”. Obviamente nos pareció una advertencia torpe, hecha por policías que no habían lidiado con una situación parecida en su carrera. Se habló de tomar precauciones, de tener grupos de apoyo para evitar el ingreso de personas no deseadas por cualquier zona del colegio, era una tarea difícil, pues todos sabemos que la I es el colegio más grande de Arequipa. Hablamos del bienestar de los compañeros y por primera vez se escuchó una opinión de rendición, la cual todos al unísono rechazamos. Apareció también la voz del compañero hijo de abogado, que nos explicaba por qué no podían hacernos nada según las leyes; la voz del “guerrillero” no se hizo esperar diciendo que eran necesarias muestras de fuerza para intimidar a los posibles intrusos y es en ese momento donde se toman decisiones, cuyo resultado no sabes si será acertado o no, pero se deben tomar.
Hicimos los ajustes necesarios para evitar posibles ingresos, algunos alumnos quedaron situados en los techos de los pabellones, como vigías improvisados que nos avisarían sobre cualquier amenaza o suceso ocurrido en el exterior. Los demás alumnos se dividieron en tres grupos, uno situado en el sector sur, el segundo en el pabellón central y el tercero en el sector norte al cual tuve que dirigir. Dichos grupos se encargarían de vigilar y apoyar a los otros según la circunstancia lo amerite (He de decir que éramos algo de 210 alumnos en total).
Apenas acabados las acciones preventivas, una voz se oyó del techo del pabellón norte. Sí, de mi sector. Los nervios de los compañeros se hicieron notar, pero un grito de ánimo mío hizo recobrar la compostura del grupo la cual se mantuvo firme hasta el final. La voz de nuestro vigía indicaba buenas noticias. Rememorando el pasado, las comerciantes del mercado San Camilo nos habían traído su apoyo no solo con ánimos, sino también con un rico caldito que sería nuestro sustento por ese día. Que rico estaba carajo. También nos trajeron frutas, chicha y muchas cosas más. Agradecimos su gesto como un hijo agradece a la madre. Obviamente tuvimos que abrir la puerta para dejar entrar las ollas. Yo estuve encargado de recibirlas y al salir a la calle con algunos compañeros fuimos aclamados por el numeroso público que se había reunido alrededor del colegio (entre ellos varios ex alumnos con sus banderines), con vivas y aplausos, eso agrando nuestro valor y compromiso a esta causa…
LA ESPERA. El atardecer siguió casi sin novedades, los vigías nos mantenían informados y los “lideres” reflexionando cual sería el siguiente paso. Dentro de esas reflexiones vino a mi mente una serie de preguntas: ¿Qué pasaría por la mente de aquellos alumnos de 1950?, ¿Tendrían tiempo para reflexionar al igual que yo?, ¿Cómo no les tembló el pulso al momento de enfrentarse al ejercito? y así otras ideas más; pero entendí también que el colegio te hereda lo que dejan otras promociones, en ese momento lo descubres, la herencia la encuentras dentro de sus aulas, en los patios, en sus tradiciones, pero sobre todo en su glorioso nombre. Por ende teníamos la lucha ganada, como no ganarla si teníamos en nuestras espaldas el apoyo de más de un centenar de promociones pasadas, cada una de ellas brindándonos su aliento, su valor, su orgullo, pero sobre todo su amor. Así que también decidí que quería que mis acciones fueran dignas de ser heredadas a las próximas promociones. Y surge una nueva pregunta: tú que vives en el futuro ¿Se heredaron nuestros sentimientos?, desearía saber también que pensamientos pasan por los alfeñiques de tu tiempo.
Una voz interrumpe mis reflexiones, un vigía anuncia la llegada de una comitiva. No asisto a la reunión que tuvo esa comitiva con los otros “lideres”, pero me llegan las conclusiones: No hay acuerdo. Según mi informador solo vinieron a ofrecer sus exigencias sin escuchar las nuestras. No me sorprendió mucho eso y sé que debemos prepararnos para la noche…
FRIO. Éramos conscientes de que podría suceder y sucedió. La noche cayó y los focos se prendieron. Durante estas horas algunos de los compañeros manifestaron su cansancio y se retiraron, pero la mayoría seguía firme en nuestro actuar. Llego el frio, pues nadie traía nada más que su uniforme. Entonces las voces de madres Independientes se elevaron rompiendo el silencio que reinaba por esas horas, siendo como la Virgen de Chapi, protectoras de sus hijos, habían a bien llegado con mantas y bebidas calientes que los compañeros repartieron entre todos, la unión se vio reflejada una y otra vez en ese día. Una vez recuperada la fortaleza y pensando que sería una noche tranquila, una voz vino a quebrantar esa paz. Una llamada de alerta del pabellón central; el vigía anunció la aparición de algunas tanquetas del ejército y varias tropas de soldados.
Escuchado eso nos pusimos en alerta dejando la comodidad y la calidez de las mantas y armándonos de armas improvisadas hechas de palos, piedras y cualquier cosa que pudiese darnos algo de defensa…
BATALLA INDEPENDIENTE. Entonces empezó el ataque, los soldados empezaron a empujar el portón que da a la calle 2 de mayo. Nosotros respondimos también empujando para que no cediera el portón que de por si era algo avejentado. Algunos golpes vinieron de los soldados que,  implacables y con insultos, nos propinaban con sus armas; no cedimos ni un centímetro y ellos no vieron venir la lluvia de piedras que les cayó encima lanzadas por refuerzos que nos llegaban. Eso los hizo retroceder.
Sabíamos que era la primera oleada de muchas que vendrían, las cuales rechazamos con eficacia. Tuvimos nuestros heridos, ellos también. A lo lejos gritos de ex alumnos que nos brindaban su apoyo tanto moral como físicamente, pues también se enfrentaron a los militares en algunas ocasiones. Cansados pero con el alma más fuerte que nunca luchamos varias veces, ni siquiera los sonidos de disparos hechos al aire, pero que en nuestra mente se dirigían hacia nosotros nos hizo retroceder en ningún momento. A veces los intentos del ejercito de ingresar se daban por varias zonas del colegio y sabíamos que no vendrían refuerzos como la primera vez, así que la lucha se hacía más feroz que de costumbre.
Siendo las 12 de la noche, llenos de sudor, con desventaja en número y en equipamiento, sabíamos que debíamos seguir resistiendo, hasta que llego un rayo de calma. Uno de los vigías anunciaba el retiro de las tanquetas y veía como los soldados se retiraban, muchos de ellos heridos. Apenas acababa su reporte nuestro vigía, se escucharon los gritos triunfales de los alumnos y ex alumnos, siendo el cantar de nuestro himno nuestro mejor grito.
No hubo más novedades durante el resto de la noche y la madrugada…

Martes, 13 de junio del 2000
AMANECER DE ESPERANZA. Siendo las 7 de la mañana y después de una madrugada de constante vigilia y planificación con lo demás “lideres”, obtuvimos los primeros resultados, la prensa vino a saber nuestra posición y demandas. Según los reportes que escuchamos en la televisión y radio teníamos el apoyo general de la población por ser nuestros pedidos justos y necesarios; también se analizó como por culpa de la mente cerrada de las autoridades de la ciudad, los alumnos tuvieron que enfrentar heroicamente una dura batalla por sus derechos, pues no se les tomó en cuenta con la adecuada seriedad…
ACUERDO. Siendo las 10 de la mañana regresaron descansadas las tropas del ejército. Nosotros también nos preparamos bien, pues las noticias de la mañana nos brindaron aún más confianza. Y aunque no surgió otro enfrentamiento, por fin a las 12 del día se apersonó al colegio una comitiva con mente diferente, dispuesta al diálogo y a llegar a acuerdos que beneficiaban a ambas partes. Se les permitió el acceso al colegio y mientras nosotros los “lideres” exponíamos nuestros pedidos y los fundamentábamos, los demás compañeros se mantenían en guardia. Escuchamos los argumentos de la comitiva para el cese de nuestra Revolución, y dentro de un clima de cordialidad llegamos a acuerdos que beneficiarían a la población estudiantil del colegio.
Hace tres horas entregamos las llaves de los candados y el local del colegio a las autoridades correspondientes, no sin antes haber ordenado lo mejor que pudimos. Y en ese momento llegó otra muestra de compañerismo, pues el alumnado que había ido nos ayudó a limpiar las instalaciones que habían resultado afectadas.
Entonces mientras voy limpiando, voy pensando que me equivoque, en realidad no existen “candados”, “guerrilleros”, “escapistas” u otro grupo. En el colegio independencia solo existen LÍDERES, que surgen con el apoyo de los demás, la unión nos hace líderes, algunos que recién están surgiendo pero líderes al fin y al cabo. Por eso cambia por favor todo lo escrito antes…
UN MAÑANA MEJOR. Sabes que omití muchos detalles, muchas historias, perdona mis errores de escritura, perdona mi inmadurez en muchas ocasiones y si puedes escribe un libro de esto, te gusta escribir y te será fácil, completando las historias que faltan, narrando aquellas cosas omitidas en este escrito, pues dichos eventos no merecen ser olvidados, así como sé que tú nunca olvidaras lo hecho por tus predecesores, baluarte de la historia de nuestro querido colegio y lleva una vida ejemplar sirviendo de ejemplo a las próximas generaciones para crear un mañana mejor…

FIN

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