CUENTO DE FICCION
Nombre del cuento: “PARA TI, DENTRO DE 20 AÑOS…”
Autor: JIMMY EDGAR ALMANZA TORRES
PROMOCION 2001
CONCURSO DE CUENTO Y ENSAYO DE LOS JUEGOS
FLORALES DE LA
ASOCIACIÓN DE EXALUMNOS DEL COLEGIO NACIONAL
DE LA
INDEPENDENCIA
AMERICANA - 2020
Categoría:
CUENTO DE FICCION
Nombre del cuento:
“PARA TI, DENTRO DE 20
AÑOS…”
Autor:
JIMMY EDGAR ALMANZA TORRES
PROMOCION BODAS DE MADRESELVA
2001-2020
PARA
TI, DENTRO DE 20 AÑOS…
Te saludo a ti, mi yo del futuro, que
comienzas a leer este escrito y antes que pases a líneas posteriores, donde te
narraré los hechos que sucedieron en estos días, deseo hablarte sobre un
evento ocurrido en un colegio que
siempre estuvo bañado de gloria e historia. Exacto lo adivinaste, hablo de tu
colegio, del Glorioso Colegio Nacional de la Independencia Americana y el
evento al que me refiero es la famosa Revolución del 50, acontecimiento que
llevo a un pueblo a levantarse contra la injusticia político-militar sucedida
en esos tiempos.
Aclarado lo anterior toma aire, abre el corazón y recuerda…
Lunes, 12 de junio del 2000
EL AVISO. Todo comenzó el lunes. Poco después de
iniciadas las horas de estudio en el colegio se comenzó con un reventar de
cohetones, esa señal indicaba que iniciaba nuestra propia Revolución.
Una semana antes se había planeado
rememorar las acciones de nuestros predecesores de 1950 y siendo el aniversario
50 no cabía mejor oportunidad.
Llegado el momento preciso, sonaron los
cohetones al mismo tiempo que nuestro profesor de historia, muy tolerante debo
señalar, intentaba enseñarnos el legado de nuestros antiguos presidentes.
Apenas reventaron los cohetes se escuchó un grito: “¡LA I LA I LA I, Arriba la
Revolución; todos al patio!”; inmediatamente vimos como un alumno se asomó a la
puerta del aula y repitió el grito anteriormente escuchado. Se creó una
atmosfera de silencio entre nosotros y el profesor mientras escuchábamos a
varios alumnos saliendo de sus respectivas aulas; varios de nosotros nos
levantamos de las sillas y al ver que nuestro tutor nos permitía salir, todos
los demás compañeros se unieron al movimiento que había comenzado. Corrí lo más
rápido que pude al patio…
LA OCUPACION. Apenas pisé el patio pude observar una
escena digna de una película de acción; se veían diversos escenarios: Primero
algunos alumnos que iban a toda prisa a cada puerta del colegio y las cerraban
con algunos “candados” que supongo yo cogieron sin permiso de casa, pues no me
imagino que ninguno de los compañeros haya dicho a su madre: “Mamá préstame el
candado que mañana voy a tomar el colegio”. La idea de este accionar era evitar
la entrada de gente no deseada.
El
Segundo escenario que pude diferenciar fue al grupo de alumnos que iba
en direcciones opuestas con respectivas piedras en mano; su objetivo: Bloqueo
de las pistas aledañas al colegio, la Independencia y la Venezuela. Estuve
cerca de ellos y veía como el entusiasmo se mezclaba con la irresponsabilidad,
pues se tiraban piedras por encima de la pared sin tener en cuenta que un mal
piedrazo podría ocasionar una lesión a algún transeúnte o conductor que en esos
instantes eran ajenos a nuestra meta. Mientras esto acontecía se venían
diversos pensamientos a mi mente, pensamientos tales como que esas mismas
paredes eran fáciles de escalar para tirarnos “la pera”, me asuste que se
provocara algún choque automotriz pues la lluvia de piedras lanzada era grande
y por ultimo un sentimiento de culpa que casi desapareció al instante porque
también lance unas cuantas piedras. He de decir que para la avenida independencia
se usaron también ladrillos que en estos momentos ignoro de donde salieron.
Quizás tú que estas en el futuro ya sabes de donde salieron.
El Tercer grupo que resaltaba podría
denominarlos como los “Indiferentes”; exacto supongo que los recuerdas, porque
tuviste tus cinco minutos de indiferente. Fueron aquellos alumnos que se
dedicaban a jugar a las moneditas, a los tazos, a la pelota o simplemente se
mostraban como espectadores y reían enajenados de las circunstancias que le
rodeaban. Tal vez los más inteligentes, pues para ellos era un feriado.
El Cuarto Grupo fueron los más
numerosos, déjame llamarlos como los “Escapistas”, aquellos alumnos que desde
el inicio su meta fue salir del colegio rumbo a casa o al “Nintendo o Vicio”,
otros con rumbo desconocido y algunos que salieron pero se quedaron merodeando
por los alrededores. También estaban los “Escapistas sin prisa”, que eran
aquellos alumnos que participaron en alguno de los grupos anteriormente
mencionados pero que al final terminaron también dándole a la fuga. Estos
últimos la tuvieron más difícil para salir, presencie varias riñas en contra de
los alumnos “Candado” debido a que estos ya restringían la salida del colegio.
No te mientas, se te pasó por la mente escapar también.
Espera, no busques el quinto grupo,
déjame recordarte que tuvo que pasar algo de tiempo para eso. Después de casi
pasada una hora, comenzaron a surgir con los alumnos que habíamos quedado en el
colegio nuevos grupos conforme iban desapareciendo los anteriores, dependió en
este caso de la personalidad de cada uno de nosotros. Por esos instantes si
recuerdas, vi llegar a más policías que se asomaban al colegio con cara de: “¿Y
ahora, qué paso aquí?”. Muy aparte los rumores de que algo había sucedido en el
colegio ya estaban circulando por toda la ciudad. Para nuestra suerte siempre
está el compañero con algo más de lujos que los otros que contaba con una radio
pequeña, pues hablar de celulares son lujos que no tenemos todos, son ladrillos
bien feos, espero que en el futuro te compres uno, pero bonito por favor.
Regresando al tema, escuchamos Radio Melodía y nos emocionábamos cuando el
locutor informaba lo sucedido y enaltecía la valentía de los alfeñiques,
valentía que era muy reconocida por todos los ciudadanos de la ciudad. Y recién
me pregunte que seguía después…
GUERRA FRIA. La respuesta llegó de inmediato, tan
rápido como se formó el Quinto grupo de alumnos que sin ellos saberse parte de
ese grupo, sus acciones los agrupaban en lo que decidí denominarlos como los
“Guerrilleros”, son aquellos alumnos que comenzaron a romper algunas sillas y
mesas, que se subieron a los techos a gritar porras al colegio y tirar unas
piedras extras, los que remplazaron a los “Candados” sin dejar salir a nadie,
otros que iniciaron fogatas en el patio y también aquellos que iban por el
colegio pidiendo cuota para la “gasolina”, pues tenían en mente hacerse de unas
cuantas molotov “por si acaso”. Y tú no podías desaprovechar la oportunidad, te
uniste a los guerrilleros y comenzaste a pedir cuota, siempre a lado de tus
mejores amigos. Ibas por el patio (copiabas la cara de malo que ponían los
otros a la hora de pedir cuota) y quien diría que ibas a juntar una buena
cantidad de dinero. Pero acuérdate que tú eres pacifista y esa idea de las
molotov te parecía extrema, por tanto le diste otro destino a tu fortuna
obtenida; esos S/. 4.50 fueron destinados a tu estómago, ¡Espera!, miento nos
quedamos con S/. 0.50 para el Nintendo.
Diría que ese día pasaste por casi todos
los grupos, pero siempre dejabas lo mejor para el final, te uniste al último
grupo que cabe mencionar y que lo bauticé como los “Lideres” siendo aquellos
alumnos cuyas acciones iban dirigidas a lograr el mejor objetivo tanto para el
alumnado como para el colegio. Se habían reunido con el profesorado desde el
inicio de la revolución sin llegar a acuerdo alguno, circunstancia que te la
perdiste por obviamente como ya te hice acordar haber estado flotando entre los
otros grupos, pero al momento de unirte a ellos tenían ya acordadas las metas
que buscarían lograr: “Mejora del colegio, mejora del profesorado y lo más
importante, una vez terminado este evento, ningún alumno sufriría repercusiones por su actuar revolucionario”.
Y al momento de reunirte con los
“Lideres” comenzaste a sentir esa fiebre revolucionaria y de orgullo que
aparecía cuando te dabas cuenta que estas formando parte de la Historia;
historia que esperas se cuente, así como escuchaste de la Revolución que ahora
intenta recrear tu generación. Pero a veces te metes en circunstancias que no
debes, pues abres los ojos y te das cuenta que te pusieron como encargado del
pabellón sur y de todos los alumnos que se encuentran ahí. Entonces tomas aire
y comienza a salir de ti ese líder que siempre estuvo, pero que por flojera a
veces no quiere actuar, pero una vez despierto se vuelve ágil y fiero para
asumir sus responsabilidades. Y ahí estas tú, direccionando el actuar de tus
compañeros, ordenando dar vivas al colegio, evitando que sigan lanzando piedras
(acuérdate, eres pacifista), convenciendo a los “Guerrilleros” con su gasolina
en mano que es una mala idea crear bombas molotov, poniéndote firme en
ocasiones decisivas o flexible en otras y ordenando a los compañeros detener
todo para entonar nuestro glorioso himno al ritmo de algunos compañeros de la
banda del colegio:
Loor
y Gloria a los hombres de antaño
que
crearon nuestra aula inmortal:
los
Bolívar, La Fuente y Corbacho,
los
Rivero, Martínez, y el Deán.
Entre
el Misti y el Chili fundaron
de
Arequipa al Plantel Nacional,
se
levante un altar en América
y
en sus aras viril libertad.
¡Libertad,
libertad, liiiiibeeeertad!
La
I, la I, la I
Independencia,
Independencia, Independencia
Suaz,
suaz, suaz.
No te rías, así terminaban el himno.
Espero que ese hábito aun siga en tus años. Y en un abrir y cerrar de ojos se
hizo mediodía. Me llamaron al pabellón principal para una reunión. Al asistir
me encontré con los demás “lideres” y se habló sobre el ultimátum que había
dado la policía: “Abren el colegio o todos a la carceleta”. Obviamente nos pareció
una advertencia torpe, hecha por policías que no habían lidiado con una
situación parecida en su carrera. Se habló de tomar precauciones, de tener
grupos de apoyo para evitar el ingreso de personas no deseadas por cualquier
zona del colegio, era una tarea difícil, pues todos sabemos que la I es el
colegio más grande de Arequipa. Hablamos del bienestar de los compañeros y por
primera vez se escuchó una opinión de rendición, la cual todos al unísono
rechazamos. Apareció también la voz del compañero hijo de abogado, que nos
explicaba por qué no podían hacernos nada según las leyes; la voz del
“guerrillero” no se hizo esperar diciendo que eran necesarias muestras de
fuerza para intimidar a los posibles intrusos y es en ese momento donde se
toman decisiones, cuyo resultado no sabes si será acertado o no, pero se deben
tomar.
Hicimos los ajustes necesarios para
evitar posibles ingresos, algunos alumnos quedaron situados en los techos de
los pabellones, como vigías improvisados que nos avisarían sobre cualquier
amenaza o suceso ocurrido en el exterior. Los demás alumnos se dividieron en
tres grupos, uno situado en el sector sur, el segundo en el pabellón central y
el tercero en el sector norte al cual tuve que dirigir. Dichos grupos se
encargarían de vigilar y apoyar a los otros según la circunstancia lo amerite
(He de decir que éramos algo de 210 alumnos en total).
Apenas acabados las acciones
preventivas, una voz se oyó del techo del pabellón norte. Sí, de mi sector. Los
nervios de los compañeros se hicieron notar, pero un grito de ánimo mío hizo
recobrar la compostura del grupo la cual se mantuvo firme hasta el final. La
voz de nuestro vigía indicaba buenas noticias. Rememorando el pasado, las
comerciantes del mercado San Camilo nos habían traído su apoyo no solo con
ánimos, sino también con un rico caldito que sería nuestro sustento por ese
día. Que rico estaba carajo. También nos trajeron frutas, chicha y muchas cosas
más. Agradecimos su gesto como un hijo agradece a la madre. Obviamente tuvimos
que abrir la puerta para dejar entrar las ollas. Yo estuve encargado de
recibirlas y al salir a la calle con algunos compañeros fuimos aclamados por el
numeroso público que se había reunido alrededor del colegio (entre ellos varios
ex alumnos con sus banderines), con vivas y aplausos, eso agrando nuestro valor
y compromiso a esta causa…
LA ESPERA. El atardecer siguió casi sin
novedades, los vigías nos mantenían informados y los “lideres” reflexionando
cual sería el siguiente paso. Dentro de esas reflexiones vino a mi mente una
serie de preguntas: ¿Qué pasaría por la mente de aquellos alumnos de 1950?,
¿Tendrían tiempo para reflexionar al igual que yo?, ¿Cómo no les tembló el
pulso al momento de enfrentarse al ejercito? y así otras ideas más; pero
entendí también que el colegio te hereda lo que dejan otras promociones, en ese
momento lo descubres, la herencia la encuentras dentro de sus aulas, en los
patios, en sus tradiciones, pero sobre todo en su glorioso nombre. Por ende
teníamos la lucha ganada, como no ganarla si teníamos en nuestras espaldas el
apoyo de más de un centenar de promociones pasadas, cada una de ellas
brindándonos su aliento, su valor, su orgullo, pero sobre todo su amor. Así que
también decidí que quería que mis acciones fueran dignas de ser heredadas a las
próximas promociones. Y surge una nueva pregunta: tú que vives en el futuro ¿Se
heredaron nuestros sentimientos?, desearía saber también que pensamientos pasan
por los alfeñiques de tu tiempo.
Una voz interrumpe mis reflexiones, un
vigía anuncia la llegada de una comitiva. No asisto a la reunión que tuvo esa
comitiva con los otros “lideres”, pero me llegan las conclusiones: No hay
acuerdo. Según mi informador solo vinieron a ofrecer sus exigencias sin
escuchar las nuestras. No me sorprendió mucho eso y sé que debemos prepararnos
para la noche…
FRIO. Éramos conscientes de que podría suceder y sucedió. La
noche cayó y los focos se prendieron. Durante estas horas algunos de los
compañeros manifestaron su cansancio y se retiraron, pero la mayoría seguía firme
en nuestro actuar. Llego el frio, pues nadie traía nada más que su uniforme.
Entonces las voces de madres Independientes se elevaron rompiendo el silencio
que reinaba por esas horas, siendo como la Virgen de Chapi, protectoras de sus
hijos, habían a bien llegado con mantas y bebidas calientes que los compañeros
repartieron entre todos, la unión se vio reflejada una y otra vez en ese día.
Una vez recuperada la fortaleza y pensando que sería una noche tranquila, una
voz vino a quebrantar esa paz. Una llamada de alerta del pabellón central; el
vigía anunció la aparición de algunas tanquetas del ejército y varias tropas de
soldados.
Escuchado eso nos pusimos en alerta
dejando la comodidad y la calidez de las mantas y armándonos de armas
improvisadas hechas de palos, piedras y cualquier cosa que pudiese darnos algo
de defensa…
BATALLA INDEPENDIENTE. Entonces empezó el ataque, los
soldados empezaron a empujar el portón que da a la calle 2 de mayo. Nosotros
respondimos también empujando para que no cediera el portón que de por si era
algo avejentado. Algunos golpes vinieron de los soldados que, implacables y con insultos, nos propinaban
con sus armas; no cedimos ni un centímetro y ellos no vieron venir la lluvia de
piedras que les cayó encima lanzadas por refuerzos que nos llegaban. Eso los
hizo retroceder.
Sabíamos que era la primera oleada de
muchas que vendrían, las cuales rechazamos con eficacia. Tuvimos nuestros
heridos, ellos también. A lo lejos gritos de ex alumnos que nos brindaban su
apoyo tanto moral como físicamente, pues también se enfrentaron a los militares
en algunas ocasiones. Cansados pero con el alma más fuerte que nunca luchamos
varias veces, ni siquiera los sonidos de disparos hechos al aire, pero que en
nuestra mente se dirigían hacia nosotros nos hizo retroceder en ningún momento.
A veces los intentos del ejercito de ingresar se daban por varias zonas del
colegio y sabíamos que no vendrían refuerzos como la primera vez, así que la
lucha se hacía más feroz que de costumbre.
Siendo las 12 de la noche, llenos de
sudor, con desventaja en número y en equipamiento, sabíamos que debíamos seguir
resistiendo, hasta que llego un rayo de calma. Uno de los vigías anunciaba el
retiro de las tanquetas y veía como los soldados se retiraban, muchos de ellos heridos.
Apenas acababa su reporte nuestro vigía, se escucharon los gritos triunfales de
los alumnos y ex alumnos, siendo el cantar de nuestro himno nuestro mejor
grito.
No hubo más novedades durante el resto
de la noche y la madrugada…
Martes, 13 de junio del 2000
AMANECER DE ESPERANZA. Siendo las 7 de la mañana y después de
una madrugada de constante vigilia y planificación con lo demás “lideres”,
obtuvimos los primeros resultados, la prensa vino a saber nuestra posición y
demandas. Según los reportes que escuchamos en la televisión y radio teníamos
el apoyo general de la población por ser nuestros pedidos justos y necesarios;
también se analizó como por culpa de la mente cerrada de las autoridades de la
ciudad, los alumnos tuvieron que enfrentar heroicamente una dura batalla por
sus derechos, pues no se les tomó en cuenta con la adecuada seriedad…
ACUERDO. Siendo las 10 de la mañana regresaron
descansadas las tropas del ejército. Nosotros también nos preparamos bien, pues
las noticias de la mañana nos brindaron aún más confianza. Y aunque no surgió
otro enfrentamiento, por fin a las 12 del día se apersonó al colegio una
comitiva con mente diferente, dispuesta al diálogo y a llegar a acuerdos que
beneficiaban a ambas partes. Se les permitió el acceso al colegio y mientras
nosotros los “lideres” exponíamos nuestros pedidos y los fundamentábamos, los
demás compañeros se mantenían en guardia. Escuchamos los argumentos de la
comitiva para el cese de nuestra Revolución, y dentro de un clima de
cordialidad llegamos a acuerdos que beneficiarían a la población estudiantil
del colegio.
Hace tres horas entregamos las llaves de
los candados y el local del colegio a las autoridades correspondientes, no sin
antes haber ordenado lo mejor que pudimos. Y en ese momento llegó otra muestra
de compañerismo, pues el alumnado que había ido nos ayudó a limpiar las
instalaciones que habían resultado afectadas.
Entonces mientras voy limpiando, voy
pensando que me equivoque, en realidad no existen “candados”, “guerrilleros”,
“escapistas” u otro grupo. En el colegio independencia solo existen LÍDERES,
que surgen con el apoyo de los demás, la unión nos hace líderes, algunos que
recién están surgiendo pero líderes al fin y al cabo. Por eso cambia por favor
todo lo escrito antes…
UN MAÑANA MEJOR. Sabes que omití muchos detalles,
muchas historias, perdona mis errores de escritura, perdona mi inmadurez en
muchas ocasiones y si puedes escribe un libro de esto, te gusta escribir y te
será fácil, completando las historias que faltan, narrando aquellas cosas omitidas en
este escrito, pues dichos eventos no merecen ser olvidados, así como sé que tú
nunca olvidaras lo hecho por tus predecesores, baluarte de la historia de
nuestro querido colegio y lleva una vida ejemplar sirviendo de ejemplo a las
próximas generaciones para crear un mañana mejor…
FIN
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