viernes, 10 de julio de 2020

Cuento: Kaimer Dolmos Promoción 77


LAS DOS OPCIONES
Kaimer Dolmos Promoción 77
 Solo en mi cuarto, recibo una llamada de mi amigo Antonio y me da un reto, acepto el reto y se me viene a la cabeza una pequeña historia de mi adolescencia.
“Loor y Gloria a los hombres de Antaño que crearon nuestra aula inmortal” estaba escrito en la pared de mi cuarto y colgado un banderín color blanco con la insignia del Glorioso Colegio Nacional de La Independencia Americana de Arequipa CNIA.  Eran las cinco de la mañana del jueves 15 mayo de 1975, cumpleaños de mi adora madre y como todos los días, Mamá Isidora una mujer muy trabajadora y bien disciplinada llena de valores, estricta y todo lo arreglaba levantando un chicote de 3 puntas el famoso “San Martincito”  se levantaba temprano todos los días para ir a la panadería a traer el pan y luego venderla en una bodeguita que teníamos con la familia, de igual modo mi padre Cornelio, comerciante, hombre recio, orgulloso, duro de roer, se levantaba cada mañana y como siempre de frente al baño una media hora y luego se ponía a rasurase la barba y bigote para salir a trabajar para vender sus productos. Al amanecer el día, con un tono y con voz alta decía:
-Ya a levantarse muchachos, el tiempo pasa rápido, tienen que alistarse para ir al colegio, ya vamos, vamos, es hora de salir de la cama- reiteraba varias veces.
-Papá, cinco minutitos más- le decía mi hermano Francisco y él le consentía,
-pero hijo tu hermano ya se levantó, ya cinco más y arriba de la cama- mira para varios lados en eso reiteró.
-a propósito, y tu hermano Kaimer ¿dónde está? - no sé le dijo entre dormido y en ese momento yo le respondí:
- Estoy aquí, me he levantado hace rato papá, estaba esperando que salieras del baño.
- Pero me hubieses tocado la puerta.
-Si lo hice, pero no me escuchaste como siempre.
-Bueno, bueno, ya alístate que viene tu madre- en ese momento llega mamá con el pan a preparar el desayuno y empiezan los quejidos, mamá Isidora quería que todo se haga rápido, levantando la voz indicaba –ya hubieran calentado el agua, par de inútiles, ya vieron la hora- mi padre no le llegaba a escuchar por tener algunos problemas en el oído izquierdo, pero igual se ponía pilas para limpiar la casa porque era su cumpleaños.
Mirando el reloj le dije a mi madre -hoy tengo que ir temprano al colegio- y mi madre me contestó con tono fuerte -que vas hacer- tuve que explicarle que estábamos realizando una tarea en grupo, pero la verdad era que tenía que coordinar acciones para recaudar fondos para el viaje de promoción a Cajamarca con la promoción del colegio, estábamos ilusionados con el viaje de estudios pero no le había dicho a mis padres porque éramos de una familia humilde sin muchos recursos económicos y si les contaba lo del viaje seguro se oponían y no me hubieran apoyado nunca, entonces con un grupo de la promoción del 3ro C nos reuníamos temprano al igual que nuestro asesor el Profesor Solorio Campano. Entonces mi madre apurando todo en su cocina me dice -bueno toma tu desayuno rápido y vuela que llegarás tarde- no te preocupes mami le respondí alegre.
Salí de mi casa rápido, estaba pensando en varias estrategias, acciones, actividades y en la Gran Rifa que estábamos organizando para sacar fondos. El Profesor Solorio Campano ya había gestionado en la empresa Carsa los artefactos, teníamos que aprovechar un programa que tenía el señor Walter Efio Riveros en canal 6 para realizar la propaganda por televisión y poder vender nuestros boletos de la rifa y además teníamos la presión de los exámenes especialmente de algebra con el profesor Castillo y muchas cosas más. Subí al bus de la línea 36 en ese entonces no tenía ni para los pasajes así que me ponía avisar desde la puerta trasera de bus –sube, sube, sube, sube, y el boletero ya me conocía y no me cobraba, me reiteraba, -avisa chibolo, grita más fuerte que el bus está vacío- y en eso sube una amiga del barrio anterior donde yo vivía y con una voz sensual me dice:
– hola, que haces tan temprano.
- voy al colegio
- a cuál colegio
- al Glorioso Colegio Nacional de la Independencia Americana pe querida amiga.
- Guau y en qué año ya estas
- En el tercero y me va bien.
Ella me miraba con unos ojos deslumbrantes como queriéndome decir algo y me lo dijo -yo estoy en Juana Cervantes- y nos pusimos a conversar, parecía el tiempo interminable, me olvidé de avisar en el bus, yo solo escuchaba la voz de aquella amiga que hace tiempo no la visitaba, estaba embelesado, cautivado y luego me dijo: -me acompañas a mi cole, pero nos bajamos aquí y tomamos otro carro, yo te invito, -está bien- le dije, en carro aceleraba el ritmo y llegamos, cerca al colegio, me olvidé de todo ya eran las 7 de la mañana y me dijo -en la tarde ven a buscarme para que sigamos charlando- con mucho gusto le respondí.
Tenía solo media hora para poder llegar desde el Colegio Juana Cervantes al Colegio Independencia, son varios kilómetros, pero retos son retos pensé, y se me vino a la cabeza el tema de la puntualidad que reiteraba el Maestro Guillermo Pomareda Vildoso, Jefe del departamento de conductas todos los lunes cuando cantábamos nuestro himno al colegio. Don Guillermo tenía una chapa inusual, pero era un hombre muy disciplinado en todo el sentido de la palabra, no aguantaba piojos ni menos justificaciones de ningún tipo con la puntualidad no se juega reiteraba y la disciplina era el mayor valor. Cuando hacían cualquier travesura el solo escuchar viene Pomareda, todos se enderezaban, causaba mucho respeto.
Me puse a correr desde el colegio Juana Cervantes hasta el CNIA no había ningún carro que me auxiliara y además no tenía ni un centavo para pagar los pasajes, confiado en mis habilidades atléticas porque había participado en varias carreras con mi gran amigo Luis Panduro y siempre quedamos en los primeros puestos en carreras de velocidad me propuse a correr pero el reto era llegar temprano al colegio, le puse muchas ganas, no pare el paso, estaba sudando, subí la cuesta de la cervecería, pase la calle Alvarez Tomas, seguía acelerando, pasé a velocidad por la iglesia del Pilar, seguí por el estadio Mariano Melgar hasta la Avenida Independencia, recta final hasta la puerta del colegio, me faltaba poco para celebrar mi acontecimiento, pregunté a un señor de la esquina del colegio y me dijo que era las 7 y  25 minutos. Por fin, me falta un poco más, tenía que continuar, pero bajando poco a poco la velocidad un poco confiado para disminuir el sudor, pensaba que todo se puede hacer si se hace rápido las cosas, ya llegando a la puerta de arriba de arriba del colegio cuando me propuse a ingresar todo campante y victorioso, Pomareda cierra la puerta de un solo golpe y me dice:
- que pasó muchachito dónde vas, si deseas ingresar espera cinco minutos, entrarán todos los tardones- Se me enfrió todo, no lo podía creer si faltaba varios minutos para las las 7 y 30, le reiteré –profesor falta dos minutos- y el insistía –entrarás, pero espera un poco, tranquilo muchachito- esos minutos de espera fueron interminables, nuevamente le insistí, -pero profesor recién son las 7 y 30 y el con tono más enérgico me miró y dijo -Son las 7 y 30 con 10 segundo jovencito, La hora es la hora, antes de la hora no es a hora, después de la hora tampoco es la hora, mucho menos si te pasa ni interesa un segundo pero ya te pasaste, pero es mejor venir antes de la hora que después dela hora.
-Doctor por favor tengo un examen- le exclamé, -ya te escuché, espera con tranquilidad enseguida les abro- en eso pasaron los 5 minutos y abrió una hoja de la puerta de las rejas y pudimos ingresar en el pequeño patio del ingreso y nos reunió y nos dijo:
-Qué pasa con ustedes jóvenes ¿porque llegaron tarde?
-Doctor considero que no llegué tarde- no me dejó explicar y me reiteró.
-Hijo ¿tu valoras el sacrificio de tus padres?, de tu familia, sabes que significa la puntualidad, la disciplina, sabes quién fundo este colegio, sabes quienes estudiaron en este colegio- Haber, haber, a los siete tardones, al unísono canten el himno del colegio-. Entonces empezamos a cantar “Loor y Gloria a los hombres de antaño, que crearon nuestra aula inmortal”.. –Alto- indicó con voz fuerte: -Por estas aulas han pasado muchos hombres que son un ejemplo en la sociedad y otros actualmente están ocupando cargos públicos de prestigio y ustedes, por haber llegado tarde están haciendo quedar mal ese prestigio ganado del colegio a nivel mundial, este recinto es la Gloria de los hombres que edificaron la historia del País por eso se denomina Glorioso Colegio de la Independencia, les repito la hora es la hora muchachos espero que esto les sirva de experiencia en su futura vida. –Bien, bien, tienen dos opciones- en eso se me vino a la cabeza el nombre de todos mis profesores David Linares Guevara, del curso de Historia del Perú y del Mundo; a Ricardo Rosendo Ramírez Rodríguez, apodado “Rositas”, docente de Matemáticas; Juan de la Mata Machuca Valdivia, de Economía Política; el popular “Soroca” Eduardo Somocurcio Talavera, profesor de Educación Física, Domingo Aco Cornejo, de Ciencias Naturales; Germán Coaguila Arenas, de Química; Jorge Aspilcueta Zúñiga, docente de Literatura y autor del vals “Independencia” y la Polka “Viva la I”; Guillermo Bustamante Valdez, el temido profesor de Inglés; Benigno Pareja Zúñiga, “Tamacún”; Percy Chávez Salas, “Papilón”, docente de Lenguaje; el gato Percy López Fernández Dávila, en Matemáticas; Walter Lewin Luna en Arte; Roberto Velásquez Zea, “Zapatón” y Luis Linares Huaco, del Área de Ciencias Sociales; Castillo Castillo de matemáticas y nuestros auxiliares Rafael Cueva Martín, y el señor y gran amigo Rojas y dije que vergüenza que van a decir ellos fueron los cinco minutos más largos de mi vida, me cambió totalmente mi existencia, se me derrumbaba el mundo, en ese momento pensaba, yo era el delegado del Aula del 3ro. C y que ejemplo estoy dando como líder, se me venía a la cabeza y que les voy a decir a mis padres entonces con un tono bajo casi amable se dirigió a mí
-No te preocupes, hay mucha vida por delante pero hoy vas a aprender a tomar la mejor decisión si quieres justificar esta tardanza. Tienes dos opciones: primero; quieres traer a tus padres, papá y mamá y a tu hermano mayor si lo tuvieras y si no a un tío o familiar o la segunda opción hijo que está en tus manos; recibir tres recordatorios en el mejor lugar de tu cuerpo y listo. Tú escoges- en su mano tenía un jebe largo hecho de llanta de carro, parecía un látigo grueso. Sin pensarlo dos veces le dije
–escojo la segunda opción-
-sabía que eras inteligente- me elogió Pomareda, porque traer a mis viejos igual me iban a sacar la mugre y peor si traía al hermano mayor se convertía en una masacre y una vergüenza familiar, en eso me agarró de la mano izquierda y me empezó a dar tres chicotazos bien fuertes. Cuando recibí el primero en las nalgas me hizo ver a “judas calato” el segundo recordando me decía -para que nunca te olvides estos momentos- y el tercero para que aprendas a respetar a este colegio y a tus familiares que se sacrifican por ti. Carajo manifesté que todo sea por un poco de cariño de esa amiga a la que acompañé hasta su colegio y santo remedio, me fui a la clase frotándome los muslos y el trasero que ardía como los demonios.
Con tres cálidos latigazos en segundos te hacía cambiar en un instante, bien decían “la letra con sangre entra” porque se necesitaba ese estímulo corporal para seguir vivo esforzándome y ser alguien en la vida. Primero pensé en la vergüenza, segundo pensé valió pena el haber ido acompañar a mi amiguita, y tercero Recibir latigazos merecidos no te va a traumar es doloroso, pero si te pones a pensar que muchos seres humanos han recibido más latigazos que yo, comprendí el dolor de Jesucristo, el poema de los heraldos Negros de Cesar Vallejo “Hay golpes en la vida yo no sé”..  recibí valientemente ese castigo entonces entendí que algún día la disciplina puede superar al talento. Llegué a las aulas de este maravilloso Colegio Nacional de La Independencia Americana, sin malestar ni remordimiento con más ganas de seguir estudiando.
…Han pasado muchos años somos excelentes ciudadanos y al pensar en esta historia solo me queda dar las gracias a todos los seres humanos que nos enseñaron, nos disciplinaron y nos hicieron muy felices, ellos son los encantadores jardineros que nos hacen florecer a nuestros espíritus, porque todo lo que hacemos por nosotros muere con nosotros y todo lo que hacemos por otros y por el mundo permanece y es inmortal. Gracias a Dios, gracias queridos amigos, gracias a la vida por estos momentos inolvidables Gracias Oh querido Colegio Independencia que al final de tu himno gritaba con todas mis fuerzas Libertad, Libertad, Liiiiii.berrrrr..taaaaaaaaaad.  

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